Abel Zamora: “Disfruto actuando en un plató enorme, en un teatro chiquitín, con un corto de escuela o donde sea”

| MADRID |

Actor, autor y director. Así podríamos definir profesionalmente a Abel Zamora (34 años). Pero, en realidad, esos términos esconden mucho más. Diversión, esfuerzo, compañerismo, amistades… En esta entrevista Abel hace un recorrido desde su juventud, pasando por ciudades como Barcelona, Valencia y Madrid hasta llegar al momento actual.

Fotografía de Sergio Lardiez

Fotografía de Sergio Lardiez

Abel en estos últimos tiempos se ha convertido en uno de los actores del teatro off madrileño que está en boca de todo aquel que lo ve subido a un escenario, o detrás. En diciembre del pasado año terminaba Pulveriza (donde es autor y director), que ahora se reestrena durante todos los viernes de Marzo y Abril en Nave 73, con algunos cambios en el elenco. Además dirige una serie para la plataforma Flooxer de Atresmedia, llamada Temporada Baja y sigue con la obra La Fundación en La Pensión de las Pulgas.

Aquí os dejo la entrevista. Espero que os guste y podáis conocer de una forma más cercana a Abel. ¡Allá va!

– ¿En qué momento de tu vida decidiste que querías dedicarte al mundo de la actuación y por qué?

Pues no recuerdo el momento exacto. Siempre supe que quería ser actor. Podría responderte un montón de cosas en plan “para poder interpretar personajes diferentes”, pero sería mentira. De niño quería ser actor, hacer películas, salir en series, pero sin saber muy bien en que consistía el trabajo realmente.

– ¿Y cuándo pasó a ser un trabajo?

Creo que en alguno de los primeros trabajos publicitarios, cuando se me acercó un director a darme indicaciones. Me di cuenta de que algo que era intuitivo era un trabajo de verdad, formando parte como engranaje de algo que iba más allá de yo como actor, suena un poco abstracto, pero el trabajo actoral forma parte de un todo y de un equipo, y cuando me sentí pieza de ese todo fue cuando ya viví esta profesión como lo que es.

– Empezaste haciendo publicidad, ¿cómo lograste pasar de ahí a hacer otras cosas en teatro, tele o cine?

La publicidad curte mucho, te encuentras de todo: castings en los que te sientes una mierda, un trozo de carne, un atrezzo parlante; y gente que hace maravillosamente bien su trabajo, que te enseña y que se da cuenta de que estás empezando y te lo pone fácil. Nunca reniego de esa etapa, me dio la oportunidad de trabajar con gente estupenda y grandes directores y equipos, pero nunca fue un objetivo. Yo quería hacer cine y tele, y el teatro llegó un poco después. En cualquier caso, era para mí un trabajo alimenticio y poco más, pero aprendí muchísimo. Logré hacer otras cosas gracias a la insistencia, para que engañarnos. Siempre he sido de esos actores que prefiero que se me recuerde como pesado a que no se me recuerde. Siempre intenté tener el videobook actualizado, enviar mails a los directores de casting, moverme… Nadie va a venir a buscarte a casa.

– ¿Te cerraron alguna vez las puertas en este trabajo?

No me las cerraron, ¡nunca las encontré ni abiertas! Yo soy de Barcelona y es un círculo muy cerrado, es muy difícil poder acceder a pruebas. Fue para mí imposible acceder a nada. A veces, y eso es una realidad, se da más importancia a la dicción catalana que al hecho de dar o no dar un perfil y creo que eso es poco enriquecedor, tanto para el teatro como para la tele. Me encantaría haber trabajado ahí cerca de mi familia, pero nunca fue fácil.

– Te criaste en Valencia y allí fundaste tu propia compañía Oscura teatre, en la que participabas activamente como autor y actor. ¿Por qué planeaste venirte a Madrid, y si te fue muy difícil seguir trabajando en esto?

Llegué a Valencia por motivos personales. Allí formé Oscura teatre y fue una etapa muy enriquecedora, fueron mis primeros pasos en el teatro como autor. Nunca me había planteado escribir teatro, pero por una cosa u otra me puse y empecé una andadura muy gratificante de descubrimiento. Hicimos unos 7 espectáculos y estoy muy orgulloso de ellos, porque trabajamos desde salas alternativas que nos abrieron sus puertas facilitándonos todo, hasta salas públicas muy grandes donde nos produjeron el último espectáculo con el que pudimos dar trabajo a todos los actores que habían confiado en nosotros… ¡fue genial! Pero Valencia, no era en aquel momento una ciudad muy productiva culturalmente y llegó un momento en el que las alternativas eran áridas. Había poca exhibición, poca ayuda… y quería romper un poco con la dinámica de montar un espectáculo, no siempre en las mejores condiciones para que engañarnos, exhibirlo una semana y luego hacer el corto circuito por la comunidad Valenciana. Intenté hacer camino en Madrid de jovencito y no me fue muy bien, por lo que era mi asignatura pendiente. Pero en esta nueva etapa se me abrieron las puertas, me acogió genial y tuve la suerte de cruzarme en el camino de José Martret y Alberto Puraenvida que me ofrecieron La Casa de la Portera para hacer Pequeños dramas sobre arena azul.

– Sé que es una pregunta típica pero, ¿qué prefieres trabajar en teatro, cine o televisión?

Todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. La televisión la he vivido poco. He hecho muchos capítulos episódicos en un montón de series y siempre es muy raro porque nunca acabas de cuajar, es todo nuevo y siempre piensas que no estás a la altura y frustra un poco. Tengo unas ganas locas de que me salga algo de seguido y descubrir cómo es eso de hacer una serie diaria, tener que aprender tan rápido. El cine es maravilloso… es el arte de la filigrana. Es complicadísimo tener que repetir la misma secuencia tantas veces, controlar el racord, las cosas técnicas… Sí, es muy técnico, y es genial cuando ves el resultado final tras el montaje y lo ves como algo nuevo, ajeno. Y el teatro es la inmediatez, con todo lo bueno y todo lo malo, es una solo oportunidad, es aquí y ahora. Cronológicamente es más sencillo porque una cosa te lleva a la otra, y en el cine tal vez empiezas a las 8 de la mañana por la escena de llorar del final y luego haces la escena ligera del principio, y ahora de cero a cien sube esta escalera corriendo y gritando que nos cayó ese plano el otro día. Es divertidísimo y dificilísimo todo. Pero yo disfruto actuando sea en un plató enorme, en un teatro chiquitín, con un corto de escuela o donde sea: ME GUSTA TODO.

– De los tres roles de dirección, autor y actor, ¿en cuál te sientes más cómodo?

Siempre digo que sigo siendo actor para no sentir que traiciono a lo que siempre quise ser. Disfruto actuando (y a veces sufro un poco) y me encanta, sobre todo, que me dirijan otros directores. Autor para mí es un juego, es como cuando jugaba de pequeño con muñecos. Inventar personajes, situaciones… yo soy un drama y lo vivo todo mientras lo escribo, actúo todo mientras lo creo, no lo puedo evitar, y cuando las cosas fluyen es genial, pero es un trabajo más solitario. La dirección, sobre todo la dirección de actores, me apasiona. El ser actor me facilita mucho trabajo cuando trabajo con otros actores y me encanta llevarles de la mano -suena muy cursi, sí- hasta un resultado. Pero no puedo decantarme al 100% por ninguna de las tres tareas. Mientras me vayan saliendo cosas o mientras pueda montarlas seguiré dando la brasa.

– ¿Qué es lo que más te gustó de ¿A quién te llevarías a una isla desierta? para aceptar la propuesta y formar parte?

¡No te puedes ni imaginar la ilusión que me hizo que me lo propusiera Jota! Cuando diriges y actúas mucha gente se echa para atrás a la hora de proponerte proyectos, pero yo soy ante todo actor y cuando me llaman como actor, hago solo de actor y el director se queda en casa. ¡Y estoy muy agradecido de esa oportunidad! Me gustó mucho el texto, la naturalidad de los personajes y la aparente sencillez de la propuesta. Eze es un personaje chulísimo y me ha dado trabajo durante un año y pico, y me ha dado la oportunidad de trabajar con unos actorazos. Es una obra que funciona un montón y la gente conecta muchísimo con ella. Creo que es muy fácil sentirse identificado con la parte generacional, con esa adolescencia arrastrada, por los conflictos laborales frente a un futuro dudoso… y eso es muy guay de hacer.

– ¿Cómo definirías a tu personaje Eze en La Isla y qué tiene Abel de él en cuanto a la personalidad?

Es un chico un poco pesimista, que quiere mostrar su inconformidad con el mundo y que parece un poco rancio por su humor, pero que tiene halo noble y buen corazón. Creo que, aunque yo diga que no, tenemos mucho en común. Es un idealista que tiene unos objetivos claros de lo que quiere hacer y en eso nos parecemos bastante, –los dos somos bastante sensibles y tal- pero a él le puede un poco la negatividad y eso le frena a la hora de tomar decisiones. Yo soy más optimista y pocas veces me vengo abajo.

– Has compartido escenario con Juan Blanco en ¿A quien te llevarías a una isla desierta?, pero también le has dirigido en Pulveriza. ¿Cómo ha sido trabajar con él desde los distintos roles y con qué te quedas de él como persona?

Yo soy fan de Juan. No lo conocía de antes y para mí ya es uno de mis actores favoritos. Es muy verdadero, muy natural y todo lo que sale por su boca es creíble, enriquecido y personalizado. Creo muchísimo en él y creo que en nada estará donde merece, que es como cabeza de cartel de un montón de pelis chulas. Como actor es muy disciplinado, conoce al máximo su herramienta y es un lujo ver como hace humano cualquier texto. Le he dirigido ya tanto en teatro como en audiovisual (es prota del piloto “Padres y madres…” y de uno de los capítulos de “Temporada Baja”) y espero que siga confiando en mis propuestas porque me encantaría poder seguir currando con él. Como compañero es estupendo porque tiene tanto aplomo y peso que cuando me perdía en La Isla, solo tenía que mirarle para engancharme de lo que él da. Es de esos actores que son tan buenos que te exigen luchar contigo para poder estar en el mismo escenario. Y que conste que yo no soy el típico adulador ‘bienqueda’, digo esto de corazón. Juan mola. De un modo personal… ¡pues es muy apañado! Me quedo con la confianza que deposita en mí para tirarse a la piscina.

– Las obras que escribes suelen ser muy atrevidas refiriéndome al tema, mezclas terror con comedia, metiendo incluso alguna referencia a los temas actuales de la sociedad… ¿Cómo se te vienen a la mente estos guiones o en qué te basas para escribirlos?

Pues no lo sé muy bien… la gente siempre me dice si voy fumado cuando escribo,  ¡pero no! Primero se me ocurre un personaje o una escena y luego almaceno eso en la cabeza. Y poco a poco la historia te va pidiendo otros personajes, otras tramas, y funciono mucho por intuición y disfrute a la hora de escribir. A veces escucho algo que se queda en mi imaginario, o veo algo, o alguien me cuenta algo y pienso en diferentes opciones, no lo sé…

– Tu último montaje de dirección y guion, “Pulveriza”, que se ha reestrenado hace poco en Nave 73, estuvo y está representado por compañeros con los que ya has trabajado y que son fundadores también de la Compañía La ConMovida Producciones, de la que también formas parte. ¿Cómo fue el proceso de elegir, según ibas escribiendo, al elenco que iba a representar a los diferentes personajes?

¡Pues ha sido un proceso muy raro y diferente a los otros! Después de Yernos, que fue una obra en la que disfruté un montón, pero que era muy intensa… (la Pensión de las Pulgas es ese espacio tan cercano que hace que los conflictos dramáticos sean tan palpables). Yernos era una obra dura por momentos, aunque ligera por otros, pero aun así me apetecía montar algo más gamberro, algo más ‘sucio’ y de trazo un poco más gordo… Por eso escribí Pulveriza. La escribí un poco pensando en actores de La ConMovida. Nuria Herrero, Mentxu Romero, Marta Belenguer, David Matarín y yo estábamos en Pequeños dramas sobre arena azul y me apetecía repetir ese grupo. María Maroto es que es mi actriz fetiche y me encanta trabajar con ella. Pero yo empecé con La Fundación dirigida por Ruth Rubio y estaba en mil historias. Y creo que la obra pedía que yo no estuviera dentro, por eso llamé a Juan Blanco porque creí que él haría el personaje infinitamente mejor que yo, para que engañarnos, y porque me apetecía mucho volver a trabajar con él. Mentxu tuvo que marcharse una temporada y llamé a Bea de la Cruz, que me encanta y la conocí en La Isla y después Marta tuvo que marcharse y tomé el relevo en su personaje. Una decisión muy loca y tal vez precipitada, pero me lo pasé tan bien y creo que la obra lo permitía, que al final decidí quedarme haciéndolo en esta nueva etapa en Nave 73.

– Hace poco has producido junto a María Maroto el piloto de una serie “Padres, Madres y todo lo demás”. ¿Puedes adelantarnos de qué se trata y cuándo podremos verlo?

¡Estamos encantados con el proyecto! Tenemos dos capítulos grabados protagonizados por un elencazo de actores. Es una historia intimista, poco televisiva, casi feista… Fue muy guay, grabamos en un montón de rincones de Madrid y siempre dando importancia a los tempos actorales y los guiones. Es una historia sencilla de personajes de ciudad que muestra relaciones un tanto atípicas a las que estamos acostumbrados a ver. Ahora lo tenemos un poco parado porque en SpooningPro (productora que tengo con María Maroto) nos salió la oportunidad de hacer una micro serie (Temporada Baja) para la plataforma online de Atresmedia ‘Flooxer’, y eso nos ha hecho parar el proyecto hasta acabar este. Es una serie de capítulos breves autoconclusivos en una habitación de hotel. Duelos actorales de dos en los que hemos contado con actores como Adriana Ozores, Malena Alterio, Ana Fernández, Celso Bugallo, Natalia Sánchez, Ricardo Gómez, Bernabé Fernández, Diego Martínez, Jorge Usón, María Ordóñez, Sandra Cervera, Carla Pérez… mezclados con los que trabajo siempre. Ha sido una experiencia alucinante y ¡estamos muy contentos con el resultado y con ganas locas de que se vea!

– Se comenta entre el público que ha visto Pulveriza y otras obras de autor como Yernos que aman o Pequeños dramas sobre arena azul, que tienes una forma muy particular de escribir y de contar las cosas que gusta mucho al público. Cuéntanos tu secreto para hacernos morir de la risa y a la vez pasar momentos de tensión.

¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!! No lo sé… Es cierto que me encanta lo de mezclar drama y comedia y lo que surja, pero nunca me lo planteo. Nunca me planteo “voy a hablar de esto o de esto otro”. A mí me encanta contar historias y ya está… luego es el público el que saca un montón de hipótesis y el que otorga un género, una sensación o lo que sea. A mí me entusiasma ver la reacción de la gente siempre. Gente que se emociona, que ríe, que sufre o disfruta o te dicen eso de “durante un rato me he olvidado de mis cosas y me ha venido muy bien”, no sé… ¡NO TENGO UN SECRETO! Creo que la vida, si miramos a nuestro alrededor, está llena de contrastes y eso es muy rico, creo que el truco está en no pensar en intentar cerrarte a un género concreto y dejar que las cosas se coloquen solas. Hay personajes reales que cuanto peores son sus circunstancias más cómicos resultan desde fuera, ¿no?

– ¿Con qué actores y directores te gustaría trabajar?

Yo a la hora de elegir a los actores me rijo mucho por qué me gusten, pero sobre todo me encanta trabajar con los actores que hacen de esto un trabajo apasionante y divertido, los que no se excusan, los que disfrutan y tal. Me gustaría seguir contando con los mismos y seguir encontrándome con un puñado de nuevos por el camino. Y directores… pues con cualquiera que tenga algo que contar, ¡¡tenga más o menos experiencia!! No soy muy mitomano, ya no. Por lo que no cierro la puerta a ninguna propuesta, leo todo lo que me ofrecen encantado y agradecido de que alguien quiera contar conmigo.

– ¿Tienes proyectos nuevos para el 2016? ¿Nos los puedes contar?

Pues ahora estoy de nuevo con Pulveriza los viernes de marzo y abril en Nave 73 y sigo con La Fundación en la Pensión de las Pulgas. En Sala Tú, están con “Comiéndote a besos” que es un espectáculo muy chulo que me propuso la ONG Imagina más (un texto basado en un cuento basado en la canción de Rozalén) y que ayuda a la visibilidad de las personas con VIH. Estamos finiquitando la microserie Temporada Baja y en Junio estrenaré un espectáculo que estoy escribiendo para mis alumnos de la Sala Azarte. Muy pesado, sí, siempre dando guerra 🙂

– ¿Alguna meta pendiente para cumplir en lo profesional o en lo personal?

¡MUCHAS Y NINGUNA! Me encantaría trabajar en una serie, tener una nómina fija, no sufrir para pagar el alquiler algunos meses, esas cosillas… y trabajar con muchos actores y directores en diferentes proyectos, pero por otro lado estoy muy relajado en la espera del “que me llamen”. Lo que tenga que pasar pasará, si me llaman para algo muy grande lo haré feliz y si dejan de salirme cosas y tengo que volver a poner copas y doblar camisetas, lo haré también y con sonrisa, ¡yo que sé! En este trabajo lo profesional y lo personal va bastante ligadito…

– ¿Qué consejo le darías a los jóvenes que quieren meterse en este mundillo?

¡Qué sean perseverantes! ¡Qué insistan! Que se formen, pero que cojan lo que les interese de cada curso, que no hay una verdad absoluta en este trabajo. Que alguien te puede decir “que no vales”, pero eso es solo una opinión y ¡si tú crees en ti tienes que seguir para adelante! Que no se depriman, aunque tengan que currar de camareros, dependientes o repartiendo propaganda porque es una profesión muy inconstante. ¡Qué no se ofusquen cuando vean que hay gente que trabaja más que ellos! Que aprendan a lidiar con  los egos, con los de los demás y con el suyo propio que a veces puede traicionarnos un poco… Que le quiten dramatismo a la situación, porque aunque esto es una manera de vivir y es muy difícil sentirse realizado si no estás trabajando como actor, es tan solo eso: ¡un trabajo! ¡Por lo que no hay que hundirse o fustigarse si no nos van bien las cosas! Que no sean vagos… el trabajo no viene solo y hay que ser pesados y ¡estar ahí dando el cayo siempre! Y, sobre todo, que dejen la obsesión de llegar a una meta y que disfruten del recorrido y de las pequeñas cosas…Y que estén a favor del equipo y sean respetuosos siempre. Se aprende de todo.

Agradezco de mi parte a Abel Zamora por responder la entrevista para la web y espero que a vosotros os haya gustado. Ya sabéis, sigue actuando en Pulveriza los viernes hasta abril en  Nave 73, en La Fundación en La Pensión de las Pulgas y pronto veremos Temporada Baja a través de la plataforma online de Atresmedia. Y que salgan muchas cosas más para que podamos disfrutar de y contigo.

Fotografía: Sergio Lardiez

Ana García

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