Bicicletas, o de cómo en movimiento se llega al equilibrio

| BUENOS AIRES |

Todo equilibrio requiere de un movimiento para mantenerse

Esta vez comienzo la reseña mencionando a la obra en cuestión, porque Bicicletas, o de como en movimiento se llega al equilibrio nos deja las palabras necesarias para esta introducción. Todos en nuestro interior estamos inmersos en las cosas que nos preocupan y que terminan siendo un obstáculo para seguir adelante y encontrarse a uno mismo. El movimiento es el único paso necesario para lograrlo, así como cuando pedaleas para llegar a un destino, es cada persona quien debe poner el cuerpo y el esfuerzo para llegar, aunque el camino sea largo y el destino sea incierto.

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¿La quietud y el equilibrio contemplan el movimiento?

En el vaivén cotidiano, tres pedalean su vida hacia su pasado, presente y futuro. Con la libertad del viento en la cara, descamando las historias que los enfrentan a su abismo, probando su propia existencia en un breve fragmento bicicleteril.

Al comenzar la obra ya conocemos a sus protagonistas, tres bicicletas y las personas que están sobre ella, iniciando un solo viaje donde se relatará el camino de cada uno de sus personajes. En este recorrido conocemos a Andrea (Rosario Alfaro), Carolina (Belén Amada) y Federico (Pablo Cusenza) donde ellos nos cuentan su propia historia a través de su rodado. Una reflexión sobre el pasado, de la sensación de que sus vidas fueron un inminente fracaso y de como intentan recuperar la felicidad de cara al futuro. El escenario son los actores y las bicicletas, si bien las historias se cuentan por separado, los personajes interactúan entre ellos para colaborar en los recuerdos que se presentan a modo de flashback y que nos dan una explicación del devenir de estos jóvenes. Los problemas de estas personas vienen de lo cotidiano, como la pérdida de un trabajo, un encuentro amoroso que quedó en el pasado pero no se puede olvidar y la decepción hacia los padres desde la infancia y cómo afecta esto en el futuro. El recorrido sigue con un texto afilado al que no se le escapa un detalle de este pedaleo mental, abordando esta especie de catarsis personal con audacia y humor, adentrándose en la vida y en los problemas de cada uno de ellos hasta llegar a concluir el recorrido y fin del juego.

El trabajo de los actores es muy importante en esta puesta. Como había mencionado antes, ellos son el escenario junto a las bicicletas que se encuentran ancladas al piso, pero con una excelente adaptación para simular el movimiento. El registro actoral de los protagonistas es imponente, los tres se encuentran en escena durante toda la obra, que sumando al ejercicio físico que conlleva pedalear durante una hora de función nos aporta un trabajo creíble donde se siente en la expresión y en el cuerpo, el camino que se recorre en esta historia. Los personajes en escena cuentan su historia a modo de monólogo, se percibe la inquietud y la necesidad de permanecer en movimiento para no perder el equilibrio, esto lo demuestran física y gestualmente de cara al público, que se encuentra en la cercanía gracias a la intimidad que ofrece el espacio teatral.

Toca mencionar que la directora de Bicicletas, Micaela Fariña se encontraba viendo la función y que además fue quien dio la bienvenida a los espectadores antes de comenzar la función, con el deseo de que disfrutemos su obra y el recordatorio siempre necesario de “apagar los celulares”. La presencia del director de una obra no es un dato menor, en mi opinión, nos regala una cercanía especial sabiendo que este espera nuestro disfrute sobre la historia que nos ofrece a todos los espectadores. Si no fuera por la timidez que me surge al ir a hablar con alguien que desconozco o que mejor dicho no me conoce, me hubiera acercado a ella a felicitarle por lo que ha hecho, ya que ha logrado una interesante puesta con una historia de por sí atípica en la estructura de su relato, pero que tan agradable ha sido ver algo nuevo y bueno. Aunque si ese fuera el caso, el halago también iría dirigido hacia los actores y a todo el equipo responsable, por eso prefiero y me toca agradecer desde este espacio que tengo en el blog para comentar sobre los proyectos que siempre tengo el placer de ver.

Bicicletas, o como en movimiento se llega al equilibrio es un interesante recorrido plasmado en una obra teatral que relata un viaje con tres historias, tres personas que buscan una respuesta a los problemas de sus vidas y que el movimiento del pedal es el único camino que tienen para llegar a esa conclusión. Es una obra que se destaca por sus notables actuaciones, con personajes que están en absoluta presencia y en constante movimiento, lo que genera que el espectador esté pendiente de ellos en todo momento; y un trabajo de dirección impecable que brilla tanto en su puesta como en dramaturgia. El texto es inteligente y afilado, con la capacidad de invitar a la reflexión, y que en conjunto nos brinda una obra redonda y entretenida que nos hace apreciar y recomendar el buen teatro off.

Calificación 9/10

Ficha técnica:

Dramaturgia: Micaela Fariña
Actúan: Rosario Alfaro, Belén Amada, y Pablo Cusenza
Diseño de vestuario: Wanda Siri
Diseño de escenografía: Sergio Fasani
Diseño de luces: David Seiras
Diseño de sonido: Maz Iannone
Realización escenográfica: Sergio Fasani y Fernando Valenzuela
Música original: Maz Iannone
Fotografía: Patricia Costa
Diseño gráfico: Mauro Panuncio
Asesoramiento de producción: Sol Fariña y Matías Massat
Asistencia técnica: Ariel Dabbah
Asistencia de dirección: Catalina Collardin
Prensa: Boca en Boca
Pre-producción: Rosario Alfaro y Micaela Fariña
Coreografía: Carolina Borca
Coach Vocal: Steffi Runge
Dirección: Micaela Fariña

Daniel Álvarez

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