Crítica: A la deriva (Adrift)

Una joven (Tami) harta de su insulsa vida en la ciudad, decide embarcarse en una aventura en  Tahití sin saber muy bien lo que espera encontrar ni el tiempo que allí permanecerá. Su trabajo como ayudante en el puerto náutico le hace conocer a Richard, propietario y constructor de su propio barco. Pronto entablan una amistad y deciden recorrer los mares a bordo de su barco. Un encargo les embarca a la pareja en un viaje que les hace atravesar el inmenso océano a ambos. Un tremendo huracán deja el barco a la deriva.

Crítica

La presencia como director de Baltasar Kormákur (Everest, 2015) auguraba una película entretenida, de acción, tensión y supervivencia extrema. Se suponía que esta historia, basada en un hecho real, la iba a saber explotar como así lo hizo con los montañeros y que dirigió unos años antes, “Everest”. Desafortunadamente se queda en el intento, ya que ha querido combinar dos películas en una. Una historia romántica por un lado, y por otro, una de desastres/supervivencia en el océano. En ninguna de las dos profundiza en demasía. Como historia de tragedia y supervivencia en el mar debería de haberla dramatizado más, no trasluce el sufrimiento intenso que debieron parecer en ese barco a la deriva durante más de 40 días, por otro la historia romántica ocupa demasiado espacio de tiempo, muchas veces sin ser demasiado necesario incidir en ello y con escenas en ocasiones muy almibaradas y repetitivas.

Con todo y a pesar de los defectos descritos, es una película que engancha, que entretiene, que tanto a los que les gusten las películas románticas como de supervivencia saldrán con un buen sabor de boca, aun sin haber tenido una experiencia cinematográfica sublime. Que la actriz Shailene Woodley hace creíble su papel, aunque su rostro no termina de impactar, y que  el otro actor protagonista Sam Claflin, a pesar de su inexpresividad, el hecho de verse acompañado por una buena actriz (lo mismo le ocurrió en la maravillosa Me before you) y un rostro que encaja bien en pantalla, hacen que salga airoso del trance sin más pretensiones. También  hay que considerar un acierto en cómo, a través de los flashbacks, se intercalan los tiempos presente y pasado que le dotan de más atractivo a la historia.

En cuanto a los aspectos negativos destacaría por un lado, el excesivo metraje de la historia romántica, que muchas veces deja en un segundo plano al verdadero protagonista de la misma a esa historia real de supervivencia vivida por los protagonistas y sin cuyo acontecimiento la película no hubiera tenido razón de ser,   por otro lado  que no termina de definir que género de película quiso hacer, si romántica o de desastres y por esta razón no llega a concluir una película redonda, una historia plena, y por último, algo que para muchos puede ser brillante, por la innovación o el efecto sorpresa y que para otros puede tratarse de un engaño, de una tomadura de pelo y es esa 3ª historia más onírica que real y que ocupa buena parte del film y de lo que no quiero hacer mención para no desnudar completamente la trama.

En definitiva es una película que se puede ver, que te hará pasar un rato entretenido y hasta incluso te emocionará en algunos momentos, pero esa visión debes de realizarla desde una actitud no crítica, para así poder dejar a un lado los defectos que sin duda tiene.

Valoración: 7/10 

Óscar Encarnación

 

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