Crítica: BeatNik, una historia verídica 

| BUENOS AIRES |

En Nueva York, un grupo de artistas exploran los límites de la poesía como forma de rechazo a la cultura en los años cuarenta. BeatNik: una historia verídica tiene el mérito de ser una puesta en escena que recrea el vínculo entre los precursores de la “generación beat” con buenas actuaciones pero algunas falencias en la dirección y el guión.

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La puesta en escena recrea el estilo de vida de los poetas, pero se centra especialmente en el asesinato de David Kammerer (Gerardo Alessio) efectuado por Lucien Carr (Sebastián Francini) y las repercusiones que ese suceso tuvo en el grupo.

La decisión del director Osvaldo Laport de incluir momentos extensos de insinuación y estimulación erótica responde, seguramente, a la necesidad de representar el impulso sexual desenfrenado que fue una de las características predominantes de este círculo literario. Esto es interesante porque, en otro momento de la historia del teatro, el público no se hubiera quedado impasible frente a estas escenas, sin embargo, en la sala del Maipo Kabaret, se logra un clima de respeto al trabajo de los actores, incluso en las más incómodas de observar. Por otro lado, algunas decisiones de dirección me parecen que no son acertadas, por ejemplo, la presencia constante en el escenario de un saxofonista que prácticamente no hace uso de su talento a lo largo de la función o la estática de los actores mientras no interactúan en la escena. Además, el guionista Francisco Scarponi, abusa de gran cantidad de monólogos innecesarios para exacerbar el sentimiento de angustia y, de esta forma, la puesta en escena se dilata y abruma al público.

Una gran desilusión que nos produce la obra es que promete y no cumple: BeatNik nos convoca debido a que en la sinopsis se nos asegura que está “actuada con el tiempo del jazz beebop”, sin embargo no hay despliegues artísticos significativos en los cuales Magui Bravi y Rodrigo Esmella, consagrados bailarines de la televisión, deslumbren al público con su talento. Todo lo contrario, en un intento por darle un lugar primordial a la poesía, se relega la música y la danza. Más allá de eso, las actuaciones de los dos sorprenden gratamente. También Fabio Di Tomaso y Sebastián Francini tienen fuerte pisada escénica. Desgraciadamente, el guión y la dirección descuidan la participación de Nahuel Mutti y Gerardo Alessio, pero a pesar de eso desempeñan sus roles con éxito.

BeatNik mantiene a los espectadores en tensión constante y, debido a su crueldad dramática, no es una opción que debe ser escogida para el esparcimiento. Sin embargo, funciona bien como divulgadora de las primeras prosas y poesías del movimiento beat, que son recitadas a lo largo de la función.

Ficha técnica:

Elenco: Magui Bravi, Nahuel Mutti, Fabio Di Tomaso, Rodrigo Esmella, Sebastián Francini y Gerardo Alessio

Dirección: Osvaldo Laport

Escenografía: Osvaldo Laport

Diseño de Iluminación: Osvaldo Laport y Gerardo Alessio

Diseño de Vestuario: Zia Margaret

Asistencia de Dirección: Amida Quintana Gómez

Fotografía: Lissandro Kaell

Diseño Gráfico y Dirección de Arte: Patto Morales

Community Manager: Sabrina Gherscovici para SAPA BUNKER CREATIVO

Video y realización: Emanuel Aranda

Prensa: Marcelo Boccia y Ariel Zappone para MBRP

Operadores de luces y sonido: Guillermo Perulán, Cristian Belvedere y Edgardo Rodas

Funciones: Jueves 21:00 / Viernes 23:30 en Maipo Kabaret – Esmeralda 443

Lara Salinas

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