Crítica: Bienvenidos al tren

Estoy en ese momento en el cual he perdido la cuenta sobre la cantidad de obras que he visto desde que comencé a trabajar en este blog, estando en ese punto me toca aclarar de que plenamente lo disfruto y aún me sigo sorprendiendo de lo que este mundillo teatral nos puede ofrecer. En un sábado por la tarde, pudimos disfrutar de Bienvenidos al tren, un pasaje entre la vida  y la muerte, los sueños y la realidad que invitan al espectador a reflexionar con el entretenimiento.

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“Bienvenidos al tren” es un material que intenta ahondar sobre el DESEO y la FELICIDAD.
¿Qué es el deseo? ¿Una pulsión que nos inclina irremediablemente hacia un objetivo irracional?
Desde el punto de vista del psicoanálisis, el deseo podría interpretarse como la pulsión de vida, la cual tiende a la creatividad. Esta fuerza inspiradora se contrapone con la pulsión de muerte. En este sentido, existe una suerte de equilibrio entre ambas pulsiones. Desde los gurús milenarios hasta los físicos cuánticos, cuando se asume su transición sin miedo, se  experimenta un anticipo de esa sensación de plenitud.
La diferencia entre los distintos materiales está en el lenguaje, la anécdota, la circunstancia y el género que se utilizará. En este caso, he decidido el realismo mágico, para abordar el tema. Es un material  que indaga sobre la integridad  y el deseo expresado a través de sus personajes con un diálogo  que posee una locución cotidiana y extraña a la vez que, con cierto humor irónico y  situaciones aparentemente absurdas, presenta una concepción particular de la muerte y expone  el misterio de la mente humana frente al accionar del hombre, en la búsqueda de sentido a su existencia.

El escenario de la obra es una estación de tren, allí vemos cómo ocurre la rutina del día con total normalidad hasta que aparece una mujer que al parecer ha tomado la decisión de acabar con su vida en las vías del tren. Estos planes se ven frustrados por un hombre que decide irrumpir este acto en reiteradas ocasiones. Allí surge una relación entre ellos donde exploran sus pensamientos y emociones, en el cual surge una identificación entre estas dos personas que han perdido la forma de creer en que fueron felices. La historia es muy interesante, la conexión entre los personajes se siente desde el principio y va avanzando lentamente con el objetivo de conocerlos en profundidad y tampoco queda exento el elemento sorpresa, con la presencia de una mujer que es testigo de todo lo que sucede, pero que no realiza ninguna intervención en los personajes. Logra resultar inquietante a la espera de que su acción sea trascendental para esta bonita historia.

En cuanto a las actuaciones, esta obra tiene la peculiaridad de contar con dos actores de procedencia asiática, no sé cuáles habrán sido las intenciones para ello, pero desde mi punto de vista logra trasladarnos a otro sitio distinto de la ciudad en la que vivimos, también representado por su escenografía. Los actores otorgan un excelente trabajo en escena tanto en lo expresivo como en el lenguaje, que se ha trabajado para hacer notar la procedencia de los personajes, pero tratándolo de manera universal para que esto pudiera suceder con cualquier persona en cualquier parte del mundo. Los personajes reflejan sus sentimientos a través del habla y del lenguaje corporal, que en momentos se destacan mediante coreografías en momentos claves, van explorando un lento camino en el que juntos intentarán resolver los conflictos que invaden en ambos. El otro personaje en cuestión es el de la mujer con anteojos que se encuentra sentada en aquella estación donde la historia ocurre, en momentos crees que está ahí junto a los personajes y en otros su presencia es muy parecida a la de un fantasma. Ella observa lo que sucede y siente junto a ellos aunque esta pareja no logre verla, pese a que esta mujer no sea el centro de atención en el transcurso de la historia ha hecho un excelente trabajo para que la mirada del espectador quede en ella a la espera de su momento para trascender.

La escenografía se encuentra muy bien lograda, la estación ferroviaria que bien se podría haber representado sin arreglos en su escenario, se ha tomado un trabajo bien detallista para darle imagen al lugar donde los hechos suceden. La música también es utilizada en momentos clave, se denota el contenido dramático que tiene la historia cuando un tren está por venir y se crea ese ambiente mediante el sonido y la expresión de los personajes.

Bienvenidos al tren es una historia que nos muestra un pasaje de vida, los límites que se exponen a través de los sentimientos y un encuentro que provoca que alguien se sienta especial en el momento que más lo necesita. Es una obra que mantiene el interés, divierte y cierra con una reflexión final que sorprende mediante un giro en el que se prepara al espectador desde mitad de la obra, pero que otorga gran satisfacción de ver esa conclusión.

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Actores: Sang Min Lee / Ignacio Huang / Andrea Giglio
Diseño de Luces: Leandra Rodríguez
Diseño de Vestuario: Alejandro Mateo
Diseño de Escenografía: Jorge Ferro
Música original y Diseño Sonoro: Julieta Milea
Coreografía: David Señoran
Prensa: Laura Brangeri
Asistente de Dirección y Producción: Karina Sotelo
Dirección y Dramaturgia: Dora Milea
 
Funciones sábados 19 hs en el Patio de Actore, Lerma 568
Daniel Alvarez

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