Crítica: Carmen la de Merimée

La tragedia y el precio de la libertad

Resulta muy difícil conocer todo lo que hay en el mundo artístico y cultural, por suerte soy alguien que siempre tiene entusiasmo en descubrir cosas nuevas aunque sean clásicos para el resto de la población. A Carmen, la de Merimée, la he llegado a conocer gracias a la recomendación de alguien que ya apreciaba su historia desde antes, que es reconocida por la novela corta “Carmen” de Prosper Mérimée y su consecuente ópera que la ha llevado al éxito. No puedo estar más que agradecido por conocer algo nuevo, pero ya bastante instalado y desde mi lugar debo recomendar para que se pueda lograr ese mismo efecto, descubrir.

06

“1835. Sevilla.
Mundo gitano, sombrío y cautivador.
Un joven cabo, Don José Lizarrabengoa, cae bajo los encantos de la gitana más codiciada, Carmen. Libre y enigmática, su belleza meridional, su carácter impulsivo y apasionado convierten al joven en víctima de una fatalista cadena de acontecimientos.

Amores turbulentos, pasiones incontrolables y celos desmedidos que conllevan a un inevitable derramamiento de sangre, donde el espectador podrá saborear el último beso, ese que sabe a sangre impura, contaminada por el hierro de un cuchillo desbocado.

Será entonces testigo de una de las mejores historias de pasión y locura jamás escrita”.

La obra nos presenta a Carmen, quien será el absoluto centro de atención para el público y los personajes dentro de esta historia. Ella es presentada como una mujer avasallante y bella, pero que se encuentra en un camino entre la prostitución y la delincuencia para obtener lo que quiere. En sus andadas conoce a José, que aunque en un principio la recibe escéptico y algo repulsivo ante su presencia, ella logra seducirlo y ahí es cuando comienza el conflicto personal de José, que tendrá sus consecuencias en Carmen. Por un lado, esta es una historia de amor y obsesión, siendo la segunda una consecuencia por no conseguir ese amor anhelado que lleva a la necesidad de pertenencia para poder obtenerlo y por el otro lado, es un relato sobre las costumbres sociales y la cultura gitana. Carmen siempre es fiel a sus raíces y al sentimiento de libertad que su pueblo defiende, el inconveniente es que no se puede tener libertad sin encadenar a otros y esto es lo que lleva a la tragedia.

En cuanto a las actuaciones, primero se debe valorar el trabajo de quien tuvo que interpretar a Carmen, ya que su personaje es quien le da vida a la historia y su presencia debe ser dominante como ella misma. Su actriz ha logrado transformarse en una verdadera gitana tanto en el lenguaje como en la expresión corporal que requiere, regalando guiños interesantes como en los pasos de baile dominados por la pasión y el juego con las supersticiones gitanas. Ella lleva hacia delante el curso de la historia, siendo sus actos los que mueven a los demás personajes, y es José el que más importancia tiene en relación a las consecuencia de sus actos. El personaje de José viene a ser la contraparte de Carmen, la atracción de ellos es mutua pero sus intereses son totalmente distintos. Él quiere ser dueño de Carmen y eso atenta a la necesidad de libertad de esta mujer, abriendo el camino al conflicto principal de la obra. El actor que lo interpreta logra hacerlo con eficacia, este hombre pasa por muchos estados hasta ser invadido por la obsesión a esta mujer peculiar. Gracias a sus matices se logra que el espectador pueda empatizar con el personaje aunque sea un oponente para nuestra querida Carmen. El trabajo del resto del elenco es más que correcto, siendo un logro el uso del lenguaje español de la época y la adaptación de dichas costumbres sociales que se muestran con realismo, sin perder ciertos toques de humor que hace dinámico el relato.

El trabajo de un director no solo se limita a guiar a los actores sobre lo que van a interpretar, sino que es necesario también estar muy atento a los detalles que ayudan a sumar interés a la puesta. Su directora ha tenido esto en cuenta, utilizando recursos como la música para transmitir expresiones que el texto no puede, a través del cuerpo podemos ver lo que realmente pasa con los personajes, y sin ser una obra de teatro físico esto sirve para complementar la dramaturgia aumentando el interés en ella. Hay un buen trabajo en cuanto al vestuario, es un recurso importante para representar la época y el tipo de sociedad al que pertenecen los personajes, que en este caso va a la par que la historia, además es importante que el espectador pueda reconocer el contexto histórico que se escenifica para poder entender esta historia que añade pasión y tragedia.

Carmen, la de Merimée es una interesante historia de la cual he quedado encantado de descubrir. Para quien ya conoce este peculiar relato debo creer que no se sentirá defraudado por ello y quienes pasan por el mismo estado que el mío es un buen momento para conocer a la querida Carmen en esta recomendable puesta. Es una obra intensa, que pasa por muchas fases, pero que nos anticipa la inminente tragedia que ocurre como consecuencia del precio de la libertad.

Ficha técnico artística

Actúan: Elena Brozzo, Jorge Capara, Francisco Javier Maldonado, Gabriela Manildo, Rodrigo Ponce de León, Luna Vivanco Frias

Coreografía: Mirta Alonso

Dirección: Alicia Veron

Funciones: sábados 20 hs en el Teatro Taller Del Ángel (Mario Bravo 1239)

Daniel Alvarez

 

Deja un comentario