Crítica: Desde mis ojos, una zambita cruel

En esta ocasión tuve el placer de ir a ver Desde mis ojos, una zambita cruel. Una historia que se remonta al pasado, al campo y al folklore argentino en su esencia. Con elementos del género musical que sirven para endulzar esta peculiar historia de amor donde dos adolescentes tienen un romance prohibido, y el único testigo de esa relación solo podrá transmitirlo a través de sus ojos.

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“Desde mis ojos” se sitúa en una Estancia de la Provincia de Buenos Aires en los años 50. Un padre demasiado rígido y una hija adolescente, marcados por una tragedia, reciben a su primo Lucas, proveniente de la ciudad. Este joven aportará la frescura necesario para renacer. Las trabas y el dolor darán paso a un amor prohibido. Los ojos de un caballo que están intentando domar, desprejuiciado y aparentemente salvaje, será testigo de este amor. El animal se verá conmovido por esta historia pura y llena de vida. Estos primos buscan un escondite para florecer, pero recordemos que todo escondite es temporal”.

La obra nos presenta a un padre y a una hija que viven en un campo lejos de la ciudad, una familia disfuncional por la pérdida que les ha tocado sufrir, viven dominados por la monotonía y el dilema que trae el recuerdo difícil de superar. La hija adolescente, que no vive su juventud como cualquier persona, sufre un cambio radical ante la llegada de su primo con quien compete cosas en común y empieza a sentir algo nuevo, amor. Es una historia interesante y bien planteada, se llega a sentir el ambiente campesino de nuestro país, también gracias a la arriesgada y acertada inclusión de un actor interpretando a un animal, que será la conexión entre el amor de aquellos jóvenes. Como he dicho anteriormente, la música sirve para endulzar el ambiente y aliviar la tensión cuando la historia se torna dramática, ya que se trata de un amor prohibido donde se hace inevitable que por cada acto haya consecuencias.

Los actores en escena cumplen su rol correctamente, la pareja en cuestión logra mantener una química aunque no se empiece con el mejor pie, ellos son lo principal en la obra y hacen un buen trabajo para que el espectador crea su historia y se mantenga interesado en ella. El papel más interesante ha sido el del caballo aparentemente indomable y que ha sido la conexión para que surja el romance en estos chicos. En el aspecto actoral resulta un desafío mantener cierta postura y comportamiento para representar al animal, que además es un elemento importante para la historia. Aun así este tiene los momentos justos para narrar momentos durante la obra y colocar su voz en las canciones que ahondan un poco más en la narrativa de la historia.

El espacio donde se presenta la obra ofrece un clima agradable, el espectador puede sentarse frente a una mesa y picar algo durante la función, algo ideal para una salida entre amigos o parejas. Quizá esto ha llevado a un poco de desorden y retraso para el comienzo de la función, pero es algo que seguro podrán ir mejorando con el correr de las funciones, que aunque son solo tres, se puede esperar que tengan más debido a la concurrencia que ha tenido.

Desde mis ojos: una zambita cruel es una agradable y conmovedora historia de amor adolescente, una obra que utiliza recursos del teatro musical para endulzar un relato adorable y trágico a la vez. Un buen trabajo realizado desde lo actoral y escénico, que brinda un buen espectáculo con un ambiente ideal para pasar una excelente velada con personas, alguna picada y buen teatro.

Ficha Técnica:

Idea y Guión Original: Juan Alvarez Prado
Música Original: Franco Moretti y Hernán Lopez Sosa
Coreografía: Florencia López Mañan
Escenografía: Alocarte
Prensa: Daniel Falcone
Dirección: Juan Alvarez Prado

Funciones: jueves 20 de Octubre 20.30 hs en el Teatro Gargantúa – Jorge Newbery 3563 – CABA –info@teatrogargantua.com.ar – 4555-5596

 

Daniel Alvarez

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