Crítica: Dignidad

| BUENOS AIRES |

Esta semana se tuvo el agrado de ir a ver la nueva obra dirigida por Corina Fiorillo (Nerium Park, Animales nocturnos), Dignidad. Una historia que indaga en dos personajes el mundo de la política, en el que la corrupción siempre parece estar presente y donde se intentan destapar todos los secretos de los personajes hasta revelar las intenciones de cada uno de ellos. Es un thriller que habla sobre sobre las ambiciones, los errores y su intento de redención, siendo interesante en los temas que toca y la labor de sus actores.

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Sinopsis:

Francisco (Vallejos) es el candidato por excelencia a ganar la interna de su partido Nuevo Camino y se perfila como el favorito para ganar las próximas elecciones y convertirse en presidente del país. Alejandro (Pardi), es su amigo de la adolescencia y mano derecha dentro del partido en el que militan y es candidato firme a integrar la fórmula como vicepresidente. Ambos se encuentran una noche con la excusa de tomar una copa y lo que comienza como una amistosa y rutinaria charla sobre el trabajo, deviene lentamente en una complicada situación al develarse el secreto que uno de ellos está escondiendo hace tiempo. Hasta dónde serán capaces de llegar para defender sus posiciones y cómo asumirá uno de ellos la difícil decisión que se verá obligado a tomar, son los hitos de este auténtico thriller, cuyo fin no es solamente hablar de la corrupción en el intrincado mundo de la política, sino que también sondea en forma implacable en los deseos, ambiciones, ilusiones y miedos que hacen a la condición humana.

La obra nos trae a Francisco y Alejandro, dos compañeros que forman parte de un partido político que tiene grandes aspiraciones de llegar a la presidencia en las próximas elecciones. Estos personajes mantienen una amistad de años y es mediante una charla de rutina entre amigos y compañeros de trabajo que comienzan a hablar sobre sus problemas personales y sus aspiraciones profesionales. En ese rato se llega a revelar que en dicho partido político las cosas no están muy bien, ya que la corrupción ha invadido a esa organización que se ha hecho conocida por denunciar a lo peor de la política, entre ellos intentan encontrar respuesta en esa problemática en la que su causa está entre ellos dos.

La propuesta resulta interesante al mostrarnos con realismo el mundo de la política desde adentro, solo con una conversación de dos personas importantes en este medio nos permite conocer la vida que lleva un político en época de elecciones y cómo eso repercute en la vida personal; y la mirada social desde los medios de comunicación logra mantener el suspenso con ese secreto que tiene la intención de revelarse desde un principio, pero que se toma su tiempo para estallar y buscar una desesperada resolución, que ha sido el gran acierto de la obra.

La labor de sus actores son más que correctas, tanto en el momento en el que todo está bien, fingiendo que no sucede nada, hasta en los momentos de mayor tensión cuando los secretos están expuestos. Roberto Vallejos y Gustavo Pardi cumplen con sus sólidas interpretaciones aunque existan momentos en el que falta ritmo en la dinámica de los personajes, que se encuentran todo el tiempo en escena, pero que seguramente se podrá corregir con el paso de las funciones.

Si tengo que destacar algo negativo del espectáculo es la organización del público dentro de la sala. He notado que se acomodaron muchos asientos frente al escenario y que no permitía la vista de manera óptima para el público que se encontraba en las últimas filas de la sala, es algo que se puede corregir ya que la sala más pequeña del Maipo siempre ha sido muy confortable para disfrutar de diversos espectáculos.

Dignidad es una obra interesante, entretenida y que se refleja en el mundo de la política actual donde la corrupción es una de las problemáticas que más sacuden en este medio, pero que intenta mostrar que a veces resulta necesario para llegar al poder y que depende de sus representantes optar por ese camino o preservar su dignidad.

FOTOS:

Ficha técnica:

Autoría: Ignasi Vidal

Versión: Elio Marchi

Actúan: Gustavo Pardi, Roberto Vallejos

Vestuario y escenografía: Gonzalo Cordoba Estevez

Diseño de luces: Ricardo Sica

Prensa: Walter Duche, Alejandro Zarate

Dirección: Corina Fiorillo

Fotos y texto: Daniel Alvarez

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