Crítica: Eduardo Manostijeras

| MADRID |

Eduardo Manostijeras es una película que se estrenó en los 90 y estaba dirigida por el conocido director Tim Burton. Protagonizada por Winona Ryder y Johnny Deep, amigo personal del director después de tantos años.

Sinopsis

Una anciana comienza contando una historia a su nieta sobre un joven, Eduardo Manostijeras, que fue hecho por un hombre que no pudo acabar su fantástica obra y en lugar de manos le dejó cuchillas.

Crítica

Lo primero que me llama la atención es la imagen visual de las primeras escenas que nos dejan un paisaje totalmente colorido por ese barrio de vecinos tan extraño.

Fue rodado en Florida y el equipo del producción se encargó de pintar las casas de colores. Aunque como en otros casos y siendo esta una de las primeras películas de Burton, ya comienza a enseñarnos esa mezcla de tonos oscuros y claros en el acabado final, particularidad propia de Burton en muchas películas de años posteriores.

Caroline Thompson (novia de Danny Elfman, encargado de la música en este film) escribió un guion de una historia ficticia pero maravillosa. La forma que tienen de contar la vida del joven Eduardo y la relación que acaba teniendo con la gente de la ciudad donde vive es estupenda. Todo el conjunto que se ve en los planos es digno de ver, desde el vestuario del protagonista a los colores del barrio sin olvidarnos también de la banda sonora. Según cuenta el director cuando su equipo iba a devolver el color original a las casas,. muchos vecinos se negaron y dejaron el color que utilizaron para la película.

No me queda nada negativo para decir, y muchos menos de la interpretación de nuestro protagonista Johnny Deep. Fue elegido con 27 años y esta es su sexta cinta si no me equivoco y su interpretación da lugar a que aparente ser un personaje hostil pero a la vez entrañable. Como ya he dicho el vestuario elegido es excelente, en realidad el primer boceto de Eduardo Manostijeras surgió cuando Burton era un adolescente algo raro con un carácter no muy alegre que vivía en un lugar muy soleado, algo que no contrastaba con su forma de ser, y entonces decidió expresar esa frustración a través del arte y acabó creando lo que sería 20 años después una de las películas más clásicas y modernas a la vez. No creo que haya que ser amante de la filmografía de Tim Burton para adorar este pequeño cuento moderno.

Ana García

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