Crítica: El alumbrar de Vargas

| BUENOS AIRES |

Con la obra El alumbrar de Vargas me sucedió algo muy particular, en gran parte del desarrollo de la obra no podía comprender lo que estaba sucediendo, pero aun así era un placer sentir el mismo desconcierto que la protagonista de la obra. Es una historia en la que cada uno podrá realizar su propio análisis y como espectador intentaré compartir el mío en los siguientes párrafos.

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Altamira, una guiadora de debutantes, Alfredo, un veedor de debutantes y el Secretario, al servicio de ambos. Amparados por una estructura de poder, imparten a la joven Vargas la última lección antes de su debut. Solo si aprende esta lección, podrá alumbrarse. Alumbrarse: el camino hacia la puerta de su debut. Un camino donde nada es lo que parece ser.

En el comienzo de la obra vemos a una joven ingresar a la oficina donde se realizarán los preparativos de su debut, el cual desconocemos de qué se trata pero que se hace presente en todo el transcurso de la historia. Empezamos a conocer a los personajes que se harán cargo de la iniciación de Vargas, quienes determinan que ella padece una enfermedad algo absurda que le impide llevar a cabo su debut y que debe pasar una serie de pruebas hasta llegar a su alumbrar. El mismo desconcierto que siente el personaje de Vargas es similar al que le ocurre al espectador cuando se encuentra con un absurdo conflicto en el que las tareas a realizar nos confunde aún más sobre lo que sucede. A pesar de eso se presenta un perfecto clima entre la tensión que genera el sometimiento de Vargas para que siga este intrincado juego y la expectativa de su resolución.

Mi percepción sobre lo que significa esta historia es que se basa en el control sobre el pensamiento y la forma de actuar de una persona, así como la sociedad e incluso los medios de comunicación llegan a moldear el actuar del humano. Esta propuesta intenta hacer crítica de estos hechos burlándose de la verosimilitud del relato tomando el humor y el desconcierto como un elemento narrativo, en el que mediante su transcurso vemos como Vargas se adentra en este juego y cumple el cometido que sus iniciadores tienen preparado para ella. La obra puede resultar confusa pero resulta muy interesante apreciándose desde su conjunto, sabiendo ya cuales son las intenciones para con esta joven y como termina siendo su reacción en los momentos culminantes.

Las actuaciones se llevan a cabo efectivamente separándose en ellos dos tipos de actitudes, la de  Vargas, quien denota su sometimiento al juego que sus empleadores le proponen y el de los personajes que se confabulan para hacer pasar ese mal rato a la joven debutante ante la búsqueda de su alumbrar. El público logra empatizar inmediatamente con Vargas ya que tenemos ese desconcierto y falta de información de lo que está sucediendo y su explicación,  eso se logra transmitir desde su sufrimiento hasta valentía para desafiar aquellos que han atentado contra su libertad antes del debut repetidamente nombrado. En los demás personajes podemos intentar ver sobre lo que son y quieren hacer con esta chica, siendo el veedor de debutante quien toma el control de la situación causando tensión entre los personajes y el público, mostrándose como una persona firme y temeraria que no cederá nada hasta que se logre su cometido.

El alumbrar de Vargas es una obra tan confusa como interesante que juega con el desconcierto de su protagonista como del espectador, en un intento de transformación del comportamiento donde no faltará la perfecta dosis de humor y tensión en sus respectivos momentos. Una puesta que se destaca por sus actuaciones y la posibilidad de que cada asistente pueda desarrollar su propio análisis de lo que ha visto.

Ficha técnico artística:

Dramaturgia: Gilda Bona

Actúan: Raquel Albeniz, Celeste Campos, Cristian Di Conza, Emiliano Diaz

Vestuario: Alicia Gumá

Escenografía: Alejandro Richichi

Iluminación: Lucas Orchessi

Fotografía: Nicolas Purdía

Diseño gráfico: Mande Estudio De Diseño

Prensa: OCTAVIA Gestión Cultural y Comunicación

Producción ejecutiva: Anabella Moreno

Dirección: Gilda Bona

Daniel Alvarez

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