El Bululú: Antología Endiablada

| BUENOS AIRES |

Descripción

cartelerabululu Un bululú era un comediante que andaba, solo, por los pueblos representando a los personajes de una comedia, entremeses, poemas y canciones. En los años 70 el actor José María Vilches realizó más de 4500 funciones de su espectáculo El Bululú con gran éxito. La grabación de este espectáculo llegó a manos de Osqui Guzmán cuando daba sus primeros pasos en el teatro y lo marcó para siempre. 25 años después Leticia González de Lellis y Osqui Guzmán escriben ‘El Bululú: Antología Endiablada’, donde al mundo del siglo de oro español y Federico García Lorca, le suman el de la cultura boliviana, herencia de la familia del actor, generando una original y divertida mezcla”.

Crítica

“Son como mentiras lindas”, con esas palabras describió y cerró su presentación Osqui Guzmán, resaltando el potencial de la ficción sobre lo que nos puede ofrecer la realidad, y así promoviendo el teatro, luego de un desempeño que lo deja a él elevado como actor, a la vez que a todo su equipo.

Guzmán aparece para sorpresa del público cantando dentro de un voluminoso y brillante disfraz, cargado de idiosincrasias de los países que han tenido una influencia cultural en él y en la obra: Bolivia, España y Argentina. Separándose de este parte a parte, en su ejecución unipersonal, el actor se vale de cada vez menos elementos hasta llegar solo a una pieza de utilería: una caja, como lo haría un mago, y en este caso planteándose como aquel hombre-orquesta que puede llevar adelante de forma autónoma un espectáculo. Es a través de esto, y la serie de porciones de comedia que el programa de la obra propone, que Osqui puede presentar y demostrar su capacidad, versatilidad, alcance y potencialidad como actor, interpretando hasta 5 personajes a la vez, y estableciendo caracteres y matices claros para cada uno; a la vez de lograr que la audiencia pueda seguirlo perfectamente, a medida que ejecuta uno u otro con gran velocidad (llegando a veces al frenetismo), lo cual solo agrega más fuerza a la comicidad ya mencionada. Es así como el protagonista logra disparar de forma continua la imaginación del público, e incentiva con facilidad y naturalidad la interacción, dirigiéndose a este constante y explícitamente.

En este sentido, lo que trae a la obra a un plano más naturalista es el propio testimonio de Osqui: quien describe cómo fue marcado por la obra homónima argentina de José María Vilches en los años 70 y cómo esta lo definió en su formación como actor en Bolivia; y que es lo que ahora lo trae a él a interpretarla, mezclando elementos de sus tradiciones en aquel país y el choque de culturas con una Argentina que se cree Europea, y lo más importante de todo, el Siglo de Oro español (Cervantes, García Lorca, Lope de Vega, etc.), todo lo cual marca el programa en capítulos que da forma a esta antología, apoyados estos últimos por los cambios en la iluminación, que van acompañando la historia con su accionar; y es así como Guzmán va construyendo de forma prácticamente artesanal aquel relato personal y las referencias a estos encuentros de culturas. Al final se acaban conformando y desarrollando diecisiete de estos segmentos de una forma tan rápida e interesante, en alrededor de sesenta minutos, de forma que lo que irónicamente puede constituir el único elemento negativo de este espectáculo, es el dejar a uno deseando más.

Entendido el “bululú” entonces como aquel comediante errante del pasado, Guzmán logra, al menos según se lo plantea, retomar ese espíritu, solo que esta vez para aquel público presente por las noches allá en el Timbre 4.

Ficha técnico-artística:

Autoría: Leticia Gonzalez De Lellis, Osqui Guzmán

Actúan: Osqui Guzmán

Escenografía: Graciela Galán

Diseño de vestuario: Gabriela A. Fernández

Diseño de luces: Adrián Cintioli

Música: Javier Lopez Del Carril

Entrenamiento musical: Javier Lopez Del Carril

Asistencia de dirección: Leticia Gonzalez De Lellis

Prensa: Marisol Cambre

Coreografía: Pablo Rotemberg

Leandro Melón

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