Crítica: El emperador Gynt

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Peter Lanzani es un artista que ha logrado trascender en su carrera actoral más allá del éxito que supuso la novela Casi Ángeles, convirtiéndolo en un ídolo para muchos adolescentes en Argentina y en el exterior. Tanto él como su público han crecido, motivo por el cual el actor ha optado por recorrer nuevos caminos en su carrera profesional, siendo el teatro el lugar donde se hace más notable su crecimiento en el terreno de la actuación. El emperador Gynt es una obra compleja donde el protagonista debe componer a 14 personajes dentro de una misma historia, siendo un gran desafío para Peter que logra sorprender con el resultado de su trabajo.

La obra está basada en el Peer Gynt de Henrik Ibsen, encarnada por un solo actor que da vida a 14 personajes y una pianista que acompaña con la música de Edvard Grieg. El Emperador Gynt es una ilusión deliciosa, un relato seductor. Es el imperio del “yo”, del bastarse a sí mismo y así desperdiciar toda una vida sin encontrar el sentido de la existencia para el cual fuimos creados. La historia de esta tragicomedia se centra en Pedro Gynt, quien viaja a través de sus fantasías para concluir sus días tratando de convencer al Fundidor de Almas que “ha sido él mismo” toda la vida y no un desecho de la existencia humana que merece ser fundido.

Pedro Gynt es un joven que ha pasado su vida huyendo de los demás y también de sí mismo, en el argumento se recorren las aventuras que Pedro que vivió desde que era un joven en una pequeña aldea de la que decidió huir hasta la vejez, donde debe luchar para evitar que las huellas de su existencia sean borradas. En su travesía se incorpora la idea de bastarse a sí mismo, donde inconscientemente Pedro recurre a esa práctica y termina desperdiciando toda su vida al no encontrarle un sentido a su existencia, de eso toma conciencia cuando al final de sus días un fundidor de almas quiere desechar el alma de Pedro porque en ningún momento de su vida ha sido él mismo y por esa consideración no es merecedor ni del cielo ni el infierno, solo el olvido.

Pedro pide clemencia y prueba un último intento para demostrar que no es un desperdicio y que ha sido él en algún momento de su vida. ¿Acaso es posible encontrarle algún sentido a tu vida cuando todo está por acabarse? ¿Por qué Pedro rechaza inminentemente la idea de que su alma sea desechada en el momento de su muerte? ¿Es porque realmente tiene algo más para ser o es por el simple orgullo de no permitir que juzguen lo que has sido en vida? La obra logra concluir perfectamente una compleja historia de vida que se simplifica en el veredicto final, lo que será de uno después de la muerte como resultado de tus logros en vida, dejando un pequeño espacio para la redención.

La participación de Peter Lanzani en una obra de Ibsen y en el Cultural San Martín supone una notable sorpresa, y todo espectador debe darse el lujo de ir a verlo, tanto para aquellos que siguen la carrera del actor como los que desconocen sus trabajos. Resulta una tarea muy difícil componer a 14 personajes y hacerlos interactuar entre sí requiere un gran manejo de los distintos registros de cada individuo, cosa que Lanzani hace con total naturalidad.

El empeño que ha realizado el actor también se nota en el cuerpo y sus expresiones, el espectador puede observar a través de la transpiración y el cansancio, el trabajo que este realiza durante más de hora y media, pero que también este agotamiento responde perfectamente al curso de la historia y del personaje de Pedro Gynt. El espectáculo se encuentra perfectamente acompañado por una pianista que recorre junto a Pedro todas las travesías que le toca vivir en su larga vida, mimetizando cada ambiente que vive el personaje.

En conclusión, El emperador Gynt es una propuesta que llama la atención por la complejidad de su historia, la ambientación y la excelente interpretación de un único actor en escena. Con una simple escenografía la puesta se concentra en los registros que Peter Lanzani logra componer, recorriendo las aventuras de Pedro Gynt, quien debe luchar por su alma en las últimas instancias de su vida y debe demostrar ser él mismo para evitar el olvido. Esta puesta se exhibe los martes a las 21 hs en el Cultural San Martín con entradas muy económicas, motivo por el cual nadie debe perderse esta interesante propuesta.

Ficha Técnica:

Autoría: F. Caicedo y L. Cruz, basada en el Peer Gynt de Henrik Ibsen

Dirección: Julio Panno

Producción Artística: Marifé Caicedo

Producción Ejecutiva: Florencia de la Vega

Intérprete: Peter Lanzani

Piano: Mónica Cosachov

Escenografía: Santiago Tato Fernández

Música: E. Grieg, M. Cosachov

Vestuario: Alejandra Robotti y Romina Lanzilotta

Iluminación: Santiago Tato Fernández, Julio Panno

Coach vocal: Sandra Guida

Asistente de dirección: Miriam Costamagna

Revisión dramatúrgica: Marifé Caicedo

Asistencia general: Ella Harvey

Daniel Alvarez

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