Crítica: El gran showman (The Greatest Showman)

The Greatest Showman o en castellano, El gran showman, es el título de está película estrenada en 2017 dirigida por Michael Gracey y protagonizada por Hugh Jackman y Michelle Williams, junto a un elenco de actores completado por Zac Efron, Zendaya, Rebecca Ferguson, Diahann Carroll, Fredric Lehne,  Keala Settle, Yahya Abdul-Mateen II, Isaac Eshete, Katrina E. Perkins, John Druzba, Shawn Contois, Ethan Coskay y Jamie Jackson.

Está basada en la historia de Phineas Taylor Barnum, un empresario estadounidense que fundó el espectáculo circense Ringling Bros. and Barnum & Bailey Circus. La película está ambientada en la américa del siglo XIX, por lo que la vestimenta es antigua y todo muy rústico.

Al principio del biopic nos presentan a un niño entusiasmado por luchar por sus sueños y lo demuestra cantando, y con su carácter alegre junto a una niña de su edad. Mediante un tema musical y en menos de 10 minutos nos llevan al mundo adulto de estos mismos personajes. Él, un Hugh Jackman imponente a mi parecer, ella una dulce Michelle Williams, se unifican para formar una familia con dos niñas pequeñas.

La trama, si bien habla sobre la aventura de Barnum de querer montar un negocio, en la película se puede ver la controversia de las motivaciones de este sueño. Por una parte, el querer dar una buena vida a su familia, y por otro, el hecho de estar cuanto más acomodado económicamente, mejor. En la realidad los actos de Barnum se consideraban un engaño, un negocio fraudulento. En la ficción también, pero en este caso se va transformando el personaje hacia un ser considerado con las personas, al menos con las que les importa, los más cercanos.

El filme es muy completo. No es para nada aburrido y compagina la trama dramática con el género musical. Algo que me sorprendió gratamente fue la actuación musical y la interpretación de Zac Efron (de High School Musical, Hairspray o Siempre a mi lado), ya que se le puede escuchar a él cantando realmente y no lo hace nada mal, así como con el baile. En general, todos los que participan de las canciones y bailes lo hacen muy bien, pero bueno, destaco a Efron y Keala Settle.

La película está muy bien como aportación histórica de este personaje y además, como recurso dramático con un marco musical. Recurso dramático con influencia de personajes secundarios sobre el principal para que pueda hacer su transformación de ética y moral para con su familia, y poder ser feliz con los suyos a la vez que hace felices a otros.

Una historia bonita de ver, amena y muy entretenida, sobre todo si te gustan los musicales. Pero no en plan un minuto de escena, y una canción detrás de otra. Qué aburrimiento sería. No, esto no es así.

Por cierto, la música es de Benj Pasek y Justin Paul, enhorabuena. Las canciones son muy potentes en cuanto a melodía e instrumentos y se quedan fácilmente en la cabeza. Mi punto negativo es porque se supone (hablo desde lo que se ve sin haber profundizado más sobre el rodaje) que han utilizado animales para la película.

Valoración: 8/10

Ana García

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