Crítica: Focus

Focus es una película de 2015 dirigida y escrita por Glenn Ficarra y John Requa, y protagonizada por el conocido actor Will Smith junto a la actriz Margot Robbie. Es una historia de persecución y atraco, en la que los protagonistas trabajan como estafadores y se dedican a hacer grandes apuestas de dinero en diferentes ámbitos y negocios, con el fin de conseguir el mayor dinero posible.

Nicky es el mejor en este tipo de estafas y acoge a la joven Jess para enseñarle el oficio, pero inevitablemente se enamora de ella y tienen un bonito romance, hasta que él decide de repente romper la relación para no unirse más a ella. Años después se reencuentran en Buenos Aires, ambos convertidos en profesionales de engaño y la estafa.

Esta película es un thriller ambientado en el mundo de los negocios y las apuestas. Como filme de misterio y persecución consigue su objetivo, pero no va más allá de algunas tramas internas de amor y sentimientos. Aunque esto hace algo más interesante la historia porque cuando crees que avanza de una forma según lo que te están mostrando, de repente, te cambian la jugada y ha pasado otra cosa inesperada. Los personajes convencen al espectador y juegan con él mostrándole lo que espera, y lo sorprende después con una nueva jugada mental y lógica.

Los actores interpretan correctamente a los personajes, lo único que no me ha gustado es una parte del final que tiene que ver más con crímenes que con apuestas. Por todo lo demás, Focus es una película que está entretenida, interesante y la trama se hace amena para todo tipo de espectador adulto que le gusten las manipulaciones psicológicas a través de la mentira.

Valoración: 8/10

Ana García

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