Crítica: Franciscus de Flavio Mendoza

| BUENOS AIRES |

El deslumbrante camino de San Francisco De Asís

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Antes de hablar de lleno de la obra en cuestión me toca aclarar que tengo un gusto muy especial por el género musical, el cual empezó gracias a la perfecta (sí, para mí es perfecta) versión argentina de ‘Next to normal’ (‘Casi normales’ en nuestro país), que a mí me ha demostrado que se puede contar una historia cargada de emociones a través de la música, y que esta nos deje un grato recuerdo de lo que nos quisieron contar con sus canciones. El musical en teatro es un género difícil de realizar. Dependiendo de su historia, estas obras en su mayoría requieren de un elenco numeroso, cambios de escenografía, vestuarios, entre otras cosas. Estas necesidades provoca que este también sea un género costoso de realizar, aunque gracias a que en Buenos Aires se tiene un público tan fiel al musical se hace posible que surjan estas grandes producciones y aquí tenemos a Franciscus.

“La obra transcurre en dos líneas de tiempo paralelas. Una en la época actual, donde una madre a raíz de circunstancias extremas pone a prueba sus convicciones, cuestionando así sus valores y su fe. Y, paralelamente, vemos el nacimiento y recorrido que San Francisco De Asís realiza en su propia búsqueda interior. Ambas historias se entrelazan, encontrando las respuestas a dichos interrogantes. Franciscus es una obra conmovedora, energizante, y sobre todo empírica, ya que cuenta la vida de uno de los hombres con la huella más indeleble de todos los tiempos”.

Franciscus es un espectáculo que viene de la mano de Flavio Mendoza  en colaboración con la actriz Norma Aleandro en la dirección artística de la obra, y que cuenta con figuras como Federico Salles, Florencia Otero, Leticia Bredice y Ana María Picchio, entre las más destacables. Con más de 40 artistas en escena, se observa un gran despliegue escénico, donde la danza y la acrobacia son grandes protagonistas al ser el sello personal del realizador de ‘Stravaganza’ (espectáculo de Flavio Mendoza que obtuvo mucho éxito en la capital).

Su historia está contada a través de dos líneas dramáticas, una en la época actual, donde una madre (Leticia Bredice) debe poner a prueba su fe cuando su hijo termina internado por una extraña enfermedad, y que al encontrarse con una chica que le regala un libro con la historia de San Francisco De Asís con el fin de aliviar su angustia, ésta termina interesándose por la vida de esta persona con la casualidad de tener el mismo nombre de su hijo enfermo y ahí es donde comienza la segunda linea del relato. La historia realmente comienza cuando vemos a Francisco de Asís (Federico Salles) siendo aquel noble hombre, que tras una revelación, decide abandonar sus riquezas, vivir siendo pobre y compartir la palabra de Dios con los más necesitados. También tenemos una historia de amor, el amor a Clara (Florencia Otero), a sus amigos, pero por sobre todo el amor al prójimo. Mientras la travesía del hombre de asís avanza, el drama del niño Francisco se hace aún más grave hasta lograr la conexión entre ambas historias.

En cuanto al despliegue visual y técnico, estamos frente a una gran producción que está hecha para sorprendernos en cada momento y que no tiene nada que envidiarle a las grandes producciones internacionales. Los cambios de escenografía son recurrentes y están tan bien combinados con escenas que fueron filmadas para la proyección en pantalla gigante, que permite al espectador introducirse en su mundo. Los números musicales están muy bien desarrollados, formando parte del escenario varios acróbatas y bailarines que enriquecen aún más el espectáculo.

En lo actoral, hay que decir que el elenco y los personajes son muchos, lo que resultó difícil que algunos puedan destacarse como deben. Aquí fue Federico Salles el único y gran protagonista del espectáculo, él se lleva toda la atención y hasta en un momento opaca al resto. Algunos tienen su momento para lucirse, como Florencia Otero que personifica a su amada que lo sigue en su lucha desde el primer momento, y sus grupo de amigos que están personificados por Patricio Arellano, Pedro Velázquez y Elíseo Barrionuevo que también otorgan un gran aporte desde lo musical. También es el personaje de Bredice que logra destacarse hacia el final de la obra, aunque en un principio su historia resultaba algo confusa.

En conclusión, Franciscus es una gran propuesta, que aunque no es perfecta, logra deslumbrar con su calidad técnica y artística y por sobre todo, con la presencia de Federico Salles que lleva adelante este espectáculo convirtiéndolo en el gran musical argentino que hay en la cartelera actual.

Calificación: Muy Buena

Funciones de Miércoles a Domingo 21:30 hs, en el Teatro Broadway (Av Corrientes 1155).

Daniel Alvarez

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