Crítica: Improvisa2

| BUENOS AIRES |

La semana pasada tuve el agrado de asistir a la última función del grupo Improvisa2 de cara a la temporada que van a llevar de su particular sentido del humor a la costa bonaerense, más precisamente a Mar del Plata. ¡La imaginación al poder!

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Una película de karate, otra de realismo argentino; una película de Almodóvar y el gran cierre con todas las frases que el público escribió antes de ingresar a la sala. Ya al llegar al Teatro Chacarerean somos recibidos por los asistentes de la obra que, urna de cupones en mano, nos invitan a escribir una oración en un papelito y a participar de una encuesta sobre el show en otro papel. El ingenio de los espectadores llegó a niveles desopilantes en los que se pudo escuchar directamente de los papelitos frases como “Macri gato”, alusiones al extinto Pokemon Go, inocentes (y no tanto) chistes sexuales; incitaciones a la violencia, al edonismo, al incesto, entre otras acepciones aceptadas por el público fiel de Improvisa2.
Se desprende de la encuesta realizada que, 8 de cada 10 espectadores de estos shows, regresa. Y no lo hace solo, sino que arrastra consigo a un amigo, una amiga, la pareja o un pariente, solo para que sienta y entienda que estos chicos no están bien. Que si todos los que estamos en la sala nos podemos reir de un Scioli tullido, de una madre paralítica, de limpiadores de baños revolucionarios o del abuelo muerto del protagonista en desgracia, de la película de karate a representar es porque, en el fondo (y los de la primera fila también) estamos mal.

¿Pero acaso está mal apelar a lo más recóndito de nuestro ser para estallar en risa y sucumbir al llanto todo al mismo tiempo? Porque si los desviados fueran los tres actores en escena sería facil señalar con el dedo pero, no hay que olvidar el propósito de este tipo de shows, ellos solo son el instrumento, la herramienta a través de la cual es posible materializar nuestras ideas, ya sean el título de la película a desarollar o la técinica especial con la que el protagonista de la película de karate ganará la batalla, o la peculiaridad que tendrá el personaje del realismo argentino o el final de la película de Almodóvar. Porque en eso radica el espíritu del show que este grupo realiza hace ya 13 años: otorgarle al público el poder, el control remoto de lo que verá en escena, como si de un zapping violento pero azucarado se tratase.

Por supuesto que hay que aclarar que, más allá de la escenografía nula en cuanto al desarrollo de las escenas (salvo el humo proveniente de la máquina) como de la total falta de elementos por los cuales valerse para desarrollar las historias planteadas, los actores destacan en la versatilidad corporal y sonora de la cual ellos mismos pueden contagiar al público.

En la previa la introducción sonora es bien clara al respecto de las reglas a seguir por parte del espectador, como también de la modalidad del show. Como para que no quepan dudas al respecto. Pero el desarrollo del mismo ya depende o de la energía del público y de los actores, o de las ideas aportadas y de cómo son encaradas o del pacto entre el espectador y el actor en torno al ambiente que entre todos se va desarrollando.

Es la destreza de los actores para apoderarse de cada dato extra al solicitado (nombre de la pelicula, etc) que hace que la velada sea única e irrepetible. Desde aquí mis saludos especiales para Micaela, aquella espectadora que por hablar de su vida “privada” antes de proponer la técnica especial del protagonista de la película de karate (la primera en ser representada) tuvo que ver cómo su experiencia personal alimentaba cada una de las improvisaciones de la noche, ya sea porque dejó a su novio Leandro luego de seis años de relación porque se le cruzó un chongo en el camino y, aunque no haya engañado a Leandro, le hizo replantearse la relación; ya sea porque trabaja en una reconocida cadena de farmacias (de las cuales uno de los actores es fanático del 2×1 que suelen ofrecer); ya sea porque encima invitó a una amiga a que conozca de qué se trata el show de Improvisa2. Porque es así, el que vino una vez, va a volver por otra dosis, porque la risa es adictiva y, contrario a toda droga, no trae contraindicaciones.

Es tan recomendable este show que, los que estén por Mar del Plata este verano, ya a partir de el mes corriente de diciembre van a poder disfrutar de un espectáculo único, desopilante e irrepetible. Casi casi como la vida misma, solo que en esta ocasión podemos elegir el final de la obra.

Ficha técnica:

Actúan: Mariana Bustinza, TomasCutler, Gabriel Gavilá
Voz en Off: Fabian Montana, Humberto Velez
Vestuario: Robinson Oberti
Música original: Diego Domizzi, Facundo Salas
Fotografía: Guillermo Vaccarezza
Diseñográfico:Fátima Ocampo
Entrenamiento corporal: Alfonso Barón
Asistencia general: Pablo Rusconi
Jefe de escenario: Ignacio Ocampo
Dirección general: Mariana Bustinza, TomasCutler, Gabriel Gavilá

Emmanuel Balbuena

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