Crítica: La forma del agua

| MADRID |

La forma del agua (The shape of water) es una película estodounidense estrenada en ese país en 2017, pero que llegó a España a principios del año siguiente. Dirigida por Guillermo del Toro (El laberinto del fauno, Hellboy, Blade II), quien escribe el guion junto a Vanessa Taylor, este largometraje lleva un elenco protagonista de la mano de Sally Hawkins, Richard Jenkins, Octavia Spencer, Doug Jones, Michael Shannon y Michael Stuhlbarg.

Sinopsis

Una mujer, Elisa, tiene una vida normal. Vive con un amigo más mayor que ella, cuya relación parece más parental, y trabaja en la limpieza de unos laboratorios de alta seguridad y control.Su confidente es Zelda, una mujer que trabaja con ella pero que también es su amiga. Elisa, descubre por accidente un extraño ser al que tienen encerrado y maniatado en los laboratorios del edificio.

Crítica

Guillermo del Toro acostumbra a trabajar con Doug Jones, actor de películas con algún personaje de caracterización especial. En este caso, interpreta al extraordinario hombre anfibio que descubre Elisa en una de las salas, y al que, por instinto natural ofreció comida al verlo encadenado bajo el agua. Lo especial de esta historia, y en sí de todo el proceso de montaje del film, es que aparte de la historia y el guion que está muy bien contado, se utiliza más la parte visual, sobre todo de los dos protagonistas, que la parte dialogada entre personajes. Sí, también existe el diálogo, incluso en ocasiones predomina el monólogo de un personaje, pero aquello que da más fuerza a la trama es la manipulación visual. Una de las características de Elisa contribuye a que sea así, y el hombre anfibio desarrolla su lenguaje con los seres que tratan de salvarle de una manera simbólica. Con mucha mímica y lenguaje corporal consiguen que sea una película más emocionante y sentimental de lo que pueda parecer al principio.

La banda sonora que acompaña es muy importante en las secuencias, puesto que a veces al no haber diálogo, es lo único que se escucha junto a los efectos sonoros. Del Toro ha conseguido con este largometraje que lo inusual, lo extraño y lo “anormal”, pase a ser algo emocionante, inquietante, acogedor y con ello, dotar al filme de una belleza visual extravagante.

Ana García  

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