Crítica: La habitación (Room)

La habitación (Room) es una película escrita por Emma Donoghue y está basado en la novela de la misma autora. Fue estrenada en 2015 y está dirigida por Lenny Abrahamson, además de contar con Brie Larson, Jacob Tremblay en los roles principales y con Joan Allen, William H. Macy, Sean Bridgers en los papeles secundarios.

Jack y su madre viven en una habitación. La habitación lo es todo para Jack. Ahí vive, observa, aprende y a veces duerme dentro de un armario. Sin embargo, su madre desea salir de ahí. Sabe que está haciendo todo lo posible para que su hijo no sufra ahí dentro, pero sabe que si tienen la oportunidad, deben intentar salir. El viejo Nick, es el guardia de la habitación que muy de vez en cuando se presenta en ella.

La película comienza mostrando la felicidad del crío por cumplir años. Su madre, por amor le ha creado un mundo imaginario dentro de la habitación, por lo que él cuando despierta comienza dando los buenos días a los muebles y objetos como si fuesen personas.

La historia es narrada en voz en off por el pequeño, que nos ayuda a entender cómo es el mundo para él. Su mamá, después de estar encerrada bastantes años, decide pensar un plan para que al menos Jack pueda salir de ahí y pedir ayuda. Este proceso se puede ver en la primera hora del filme, el resto del guión y montaje escénico está enfocado a la adaptación de Jack al mundo real, sobre todo, y al de la madre con su familia, y con su propio hijo.

La mujer que es interpretada por Brie Larson y el pequeño por Jacob Tremblay, coprotagonizan perfectamente esta historia, arrojando química y complementando la actuación del uno con el otro. Un trabajo actoral, pero también de guión y planificación de la historia bien acoplada para proporcionar una tensión suficiente al espectador para engancharlo. Además, en la parte que se dedican a contarnos cómo salen al mundo exterior y prueban todo lo nuevo que no conocen, logran emocionar en algunos puntos al espectador. Algo que destaco, es el guión, pero todo el contenido, tanto la parte dialogada, como la narrada, como la parte gestual, porque en ocasiones mucho diálogo entre madre e hijo no hay y se comunican y transmiten más por sus miradas.

Es un filme que, como otras muchas noticias reales que se han dado en el mundo, tratan el tema de los secuestros y encierros de personas por años. Pero en La habitación, el resultado es favorable a pesar de lo vivido y es conmovedor y curioso ver el proceso de transformación de los personajes con el cambio de los factores externos.

Nota: 10/10

Ana García

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