Crítica: La madre que los parió

| BUENOS AIRES |

Desde el punto de vista narrativo, muchas historias encuentran hoy en día una dificultad al momento de la exposición de información y relatar de una forma no lineal. Esta fue una cuestión respecto a la cual en el día de ayer encontré un entretenido y sorpresivo respiro en La madre que los parió, en el Teatro El Cubo, la nueva propuesta teatral de Juan Paya luego del éxito de Los chicos católicos, apostólicos y romanos.

lmqlp-escena-51

“Miguel, Ricky, Brian, Bruce y David son convocados por Dennis a su departamento. Desconocen la razón de la cita. Son las once de la mañana de un domingo y la noche anterior, en ese mismo lugar, hubo una fiesta de las que suele ofrecer el anfitrión habitualmente. Pero en esa fiesta algo sucedió, algo que puede poner en peligro la amistad de este grupo de amigos, el Grupo de los Seis. El relato avanza entre un anfitrión en busca del culpable y una serie de flashbacks que recomponen escenas de la noche anterior. Y en su transcurso, irán emergiendo voces, disputas, sospechas cruzadas y un estricto sistema de códigos que regula la amistad de este grupo. El misterio se irá develando, como un rompecabezas. ¿Alguien rompió en esa fiesta el peor de los códigos? ¿Son inocentes hasta que se demuestre lo contrario o son culpables, hasta que se demuestre su inocencia?”

Los chicos católicos vuelven a incorporar su particular estilo de humor, fuerte, ácido y desenfrenado, presentándonos personajes que se muestran como amigos cercanos, a la vez de poseer personalidades totalmente contrastadas y conflictivas, desde donde, obviamente, surgen las risas. El original planteamiento de la obra, a partir de lo ya mencionado en la sinopsis, consiste en la reconstrucción de eventos pasados a modo del conocido flashback, pero con una vuelta de tuerca. Mientras este recurso suele ser presentado como un vistazo a eventos ocurridos previamente a la línea de acción actual, los chicos la plantean como una reconstrucción con una dinámica propia, actuada por los personajes mismos, tratando de unificar recuerdos de la noche pasada, que algunos apenas pueden rememorar. A partir de esto ellos logran elevar el efecto cómico transformando lo que otras historias presentan como un flashback objetivo (simplemente una fría muestra del pasado), en una rememoración construida en el presente, a través de la actuación de los personajes mismos, por lo que se incorpora la subjetividad de estos, y por lo tanto su percepción peculiar y exageradamente masculina, como es de esperarse, respecto a las personas, mayormente las mujeres, que tuvieron incidencia en el misterio a resolver, cambiando así la focalización entre la de cada personaje con la del grupo, y provocando en el espectador la duda de cuanto de esto pudo haber sido así, y si podrán efectivamente aclarar sus dudas.

Nos encontramos entonces ante flashbacks no tan rigorosos, pero flashbacks al fin, y exitosamente hechos presente; transformando así lo que sería de otra forma una común y corriente narración no lineal, en una serie de hilarantes recuerdos en un presente continuo.

La obra logra entonces hacer entrar en unos apropiados ochenta minutos de duración, una gran cantidad de eventos y una gran cantidad de información, aunque con algunas excepciones en esto último. Quizás el único aspecto negativo que puede llamar la atención es la necesidad del relato de comunicar gran cantidad de información al espectador (lo comúnmente llamado “exposición”) en períodos muy breves de tiempo, a la vez que se busca poner el foco de atención en dos personajes o grupos de personajes en dos sectores del escenario, algo que puede resultar desorientador para el espectador, aunque los casos son menores. De todas maneras, algunos de los personajes recurren a “quebrar la cuarta pared”, sea para pedir musicalización, o para interactuar directamente con el público, compensando por lo anterior, ya que parece formar parte de la propuesta general.

En fin, una obra muy recomendable que integra reflexiones con un tema tan amplio como es la amistad, la lealtad, sus reglas y sus códigos; con un humor irreverente que la hace una experiencia altamente cómica tanto para aquellos que disfruten del estilo, como los que busquen descubrirlo.

Ficha técnica:

Autoría: Juan Paya

Actúan: Juan Paya, Federico Barón, Juan Guilera, Lucas Merayo, Agustín Sierra, Dennis Smith

Escenografía: Augusto Latorraca

Diseño de Luces: Lucas Balestrino

Stage Manager: Julieta Rossi, Diego Sanchez

Fotografía: Nacho Lunadei

Comunicación Visual: Juan Paya

Diseño Gráfico: Juan Paya

Asistencia Actoral: Diego Sánchez

Asistencia de Dirección: Florencia Morelli

Arreglos Musicales: Nicolás Sanmartí

Producción Ejecutiva: Karen Barg

Producción Comercial: Patricia Jiménez

Coordinación de Producción: Agustina Granja

Dirección: Héctor Díaz

Leandro Melón

Deja un comentario