Crítica literaria: La casa entre los cactus

Se trata de la tercera novela de Paul Pen, joven autor español (aunque su nombre pueda parecer lo contrario) tras las publicadas con anterioridad, El aviso (2011) y El brillo de las luciérnagas (2013), esta última le convirtió en el escritor español más vendido fuera de nuestras fronteras.

Sinopsis

Una pareja vive felizmente con la compañía de sus 4 hijas, cada una de ellas con nombre de flor, en una casa adentrada en el desierto de Baja California. Su vida aparentemente feliz se ve truncada con la aparición de un joven, Rick. A partir de ese momento nada será igual.

Crítica

Paul Pen te sumerge en una atmósfera claustrofóbica, aunque por escenario no debía de serlo. Ese enorme desierto de la Baja California en la que convive esta familia no deja de ser un espacio cerrado, una especie de cárcel de la que no pueden salir, una casa entre los cactus apartada de todo y de todos y cuyo único contacto con el exterior es Socorro, su profesora.

A mi modo de ver el libro se divide en dos partes. En la primera de ellas se trata de una especie de novela familiar en la que nos describe el lugar en el que viven y a cada uno de los personajes; sus hijas, Iris que sueña con el amor perfecto en las novelas que lee, Melissa cuya relación con los cactus y las piedras dejan entrever su soledad y desarraigo, las gemelas cuya vida la imaginan como un juego y la mayor Edelweis cuyo recuerdo sigue presente en cada rincón de la casa tras su trágica muerte. Conviven en amor y felicidad, junto a sus padres Elmer y Rose y aparentan una familia perfecta.

La segunda parte cambia por completo la historia. La aparición de un joven y guapo excursionista revoluciona a la feliz familia y por ende el estilo narrativo del autor, más  angustioso, intrigante, abundando en frases cortas que se suceden y cuyo desenlace se espera con impaciencia. Los padres no quieren que nada altere su feliz vida familiar, las hijas, en cambio, desean descubrir que existe algo más que su casa en el desierto y su familia, añoran poder hablar con alguien de fuera, poder enamorarse de una persona real y no de lo que sus libros imagina y Rick sin duda encarnaba esa persona.  Esta segunda parte es una especie de thriller psicológico muy al estilo Hitchcock.

Tengo que reconocer que la novela te atrapa, te mantiene en tensión y te hace replantearte muchas cosas, la verdad y la mentira, la realidad y los sueños, el amor y la obsesión, la vida y la muerte.

Paul Pen consigue con ese ritmo narrativo intenso, con esas frases cortas y sencillas, crear una atmósfera de tensión que hace que la novela enganche y que te sumerja en esa historia de buenos y malos, de verdades y mentiras, de ocultaciones, de amor y que te veas atrapado en ese enorme desierto con la única compañía de los cactus, las piedras y una familia que oculta un terrible secreto que lógicamente no voy a desvelar.

Si lo que buscas es pasar un rato de tensión, si lo que deseas es un libro entretenido y si te apasionan las historias de intriga o suspense, este libro no te defraudará.

Libro muy recomendable (8,5)

Óscar

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