Crítica: Los vecinos de arriba de Cesc Gay

| MADRID |

La primera obra de teatro del director y guionista, Cesc Gay, se llama Los vecinos de arriba y se está representando en el Teatro Bellas Artes de Madrid con funciones diarias hasta principios de junio. Con este título tan familiar somos invitados, junto con esos vecinos de arriba, al piso de una pareja para disfrutar de una inteligente comedia.

Xavi Mira, Eva Hache, Maria Lanau y Andrew Tarbet representan en escena la vida rutinaria de dos parejas muy diferentes. Ana y Julio son un matrimonio de muchos años que invitan a sus vecinos de arriba, Gloria y Brian, a cenar para agradecerles la ayuda recibida y la amabilidad desde que se instalaron en su nueva vivienda.

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La convivencia entre dos personas que se aman puede resultar muy complicada en algunos momentos y, es en estas coyunturas cuando se prueba si el amor que se tenían es suficiente o se ha terminado, si son capaces de ponerse en el lugar del otro y tratar de resolver esos problemas existentes o no. Reflexión sobre la vida en pareja que es complementada con temas como la sexualidad, la rutina, las circunstancias a las que te ha llevado la vida, la conformidad, la valentía y la apariencia frente a los demás, todos ellos trasmitidos de una manera humorística e irónica mediante la contraposición de las dos parejas en la cena a la que todos asistimos.

Antes de que los vecinos toquen a la puerta, se produce una pequeña disputa entre Ana y Julio. Los motivos de esta discusión surgen por la falta de comunicación entre ellos, aunque más adelante surgirán otros inconvenientes. Julio no está del todo conforme con el encuentro con sus vecinos, pero a Ana parece ser lo único que le importa, aparte de la decoración de su maravilloso piso.

El tema central de la historia aparece a raíz de esta simpática reunión vecinal, donde se van destapando de manera inocente algunos hábitos diarios de estas parejas, llegando a mostrar los deseos más íntimos de cada personaje, que puede o no, sorprendan a más de uno.

Andrew Tarbet, actor americano, emplea su tono extranjero para llevar el texto y los acontecimientos que se suceden con una actitud inocente dentro de su personaje, y esto hace que el diálogo entre los demás personajes sea directo y continuado, acorde también con los silencios y gestos de los personajes.

Las dos parejas parecen complementarse por la forma de ser de cada una de ellas, aunque la primera imagen que nos dan es que son totalmente diferentes. Sin embargo, según avanza la obra vemos como la pareja más liberal es la que consigue ayudar a la más veterana a averiguar qué es lo que necesitan dentro de su matrimonio, para así darle un final abierto a esta historia.

El director construye una historia en la que incita al público a reírse de una situación tan cotidiana como extraordinaria de la vida de estas parejas, de forma casual. Cesc Gay ha realizado una gran labor con este guion que, además de trazar una trama que capta la atención del público desde el principio, conjuga muy bien los silencios y el texto, acompañándolo también, a menudo, de chistes y frases ingenuas que hacen soltar varias carcajadas a los espectadores.

Resaltar además el estupendo trabajo de los cuatro actores que permanecen en todo momento muy concentrados y metidos en su personaje para no perder el hilo de la trama y no desvincularse del diálogo con sus compañeros. Muy bien dirigidos, controlan también los espacios –entre ellos y con el decorado (utilizado de manera significativa además)–, así como sus voces y sus gestos –adecuados en cada momento a la situación que interpretan– para perfeccionar muy acertadamente la representación.

Los vecinos de arriba es una magnífica obra con un diálogo impecable, sutil y una interpretación soberbia, perfecta y cuidada en los detalles. Una comedia familiar para adultos con un argumento que sorprende y va mucho más allá de lo que se pueda contar.

Ficha técnica

Autor y director: Cesc Gay

Elenco: Eva Hache, Xavi Mira, Maria Lanau, Andrew Tarbet

Escenografía: Alejandro Andújar

Vestuario: Anna Güell

Iluminación: Carlos Lucena

Sonido: Roger Ábalos

Producción ejecutiva: Daniel López Orós

Edad recomendada: mayores de 14 años

Ana García y Paula Redondo

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