Crítica: Maggie (2015)

| MADRID |

El Arnold Schwarzenegger que coprotagoniza esta película, Maggie, se convierte en un padre de familia llamado Wade Vogel, que por amor a sus hijos haría lo que sea por ellos. Maggie, su hija mayor de 16 años, resulta gravemente mordida por un zombie y poco a poco acabará transformándose en uno de ellos. Otro muerto viviente.

maggie

En el papel de Maggie tenemos a la joven Abigail Breslin, más conocida durante su niñez por las películas de Señales o Pequeña Miss Sunshine, la cual le otorgó varios premios como actriz. En esta historia también lo hace muy bien y lo demuestra además con las escenas en las que no requiere de texto.

Esta película del director británico Henry Obson es un drama familiar que utilizando el recurso extra de la fantasía y del terror, mantiene en vilo al espectador durante la etapa de transformación a zombie de la joven Maggie.

En la trama se considera más importante la relación padre-hija y como el primero debe hacer frente a la situación, teniendo en cuenta la peligrosidad que conlleva tanto para su familia como para él mismo. Maggie pasa por un proceso de modificación que la afecta a ella, primero de forma consciente e incluso autolesionándose hasta que lo hace involuntariamente y de manera instintiva.

Las opciones que tiene Wade antes de que finalice la mutación de su hija en un zombie más de la ciudad es encerrarla junto con los demás en un hospital o matar a su propia hija antes de que sea un peligro de verdad. La posibilidad de elección para él es inexistente, ya que por encima de todo está el amor por su hija y no está dispuesto a que nadie la aisle y la separe de él. El personaje de Schwarzenegger está muy bien interpretado, lo conocemos por interpretar a personajes donde su fuerte físico es imprescindible en la trama, pero también lo hemos visto en comedias. Pues aquí lo vemos en un drama fantástico de zombies en donde podríamos haber imaginado que iba a ir como loco matando zombies con espadas o cuchillos y, sin embargo, lo vemos todo el rato con un carácter serio y protector con su familia, sobre todo, con su hija, arriesgando incluso su vida para mantener a Maggie a salvo. Aunque en el fondo Wade sabe que al final tendrá que elegir…

La escena que más me ha gustado es en la que Maggie y sus amigos se encuentran, aun sabiendo que ella y otro chico están infectados por el virus. Ellos después hablan sobre las opciones que tienen antes de convertirse del todo y se dan ánimos mutuamente, aunque son conscientes de esta charla, saben que dentro de poco no van a poder controlar sus deseos y esto es lo que les atormenta por dentro.

Ana García

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