Crítica: Midnight sun

Sinopsis

Basada en la película japonesa del 2006 del mismo nombre, de Norihiro Koizumi, el nuevo film de Scott Speer (Step Up Revolution) narra la emotiva historia de amor y superación protagonizada por Bella Thorne. Katie (de Shake It Up!), una chica de 17 años vive protegida dentro de su casa desde su infancia debido a que padece una rara enfermedad que provoca que incluso la mínima cantidad de luz solar pueda resultar mortal para ella. Sin embargo, su vida cambiará radicalmente cuando Charlie (Patrick Schwarzenegger, de Un invierno en la playa) se cruza en su camino y comienzan un romance veraniego que cambiará su vida para siempre y le mostrará el mundo como nunca antes lo había visto.

Crítica

Se trata de una cinta hecha por y para un público determinado y en el que están presentes unos temas muy habituales para asegurar el éxito de la película, como son la pérdida de una madre, el enamoramiento de una pareja y las dificultades que generan la enfermedad de uno de ellos.

Kathie es una adolescente que padece una rara enfermedad (XP) debido a la cual no puede recibir ningún rayo de sol, ya que de hacerlo, las consecuencias serían letales. Por ello desde pequeña vive encerrada en su casa junto a su padre protector y divisa, desde su ventana, la calle por la que transita todas las mañanas un niño, que con el paso de los años se convertirá en adolescente, y por el que siente una atracción especial. Los dos jóvenes coinciden de manera fortuita y se enamoran, ocultando Kathie su enfermedad y descubriendo el amor del que no pudo disfrutar oculta entre esas 4 paredes.

Pienso que la película nos muestra una fotografía nocturna de Vancouver muy apropiada, la banda sonora, a la que se añade la peculiar voz de la protagonista, encaje bien con las escenas y los actores tienen química entre ellos, dicho lo cual, debía concluir que se trata de una extraordinaria película, pero a mi modo de ver no es así. Hay algo que “rechina”. El buenismo imperante en todos los personajes, el bastante poco creíble enamoramiento que lleva hasta el extremo del edulcoramiento cada uno de sus movimientos, de sus palabras, de sus miradas. Lo irreal que resulta que alguien permanezca 17 años sin contacto con el exterior y que de repente descubra que hay alguien fuera que la estuvo esperando toda la vida. Una mayor profundidad en los personajes de los que poco o nada conocemos, una obligada introversión en el sufrimiento de cada uno de ellos, le hubieran dotado de mucho mayor realismo y credibilidad a una historia que más bien parece un lindo cuento de hadas.

A los amantes del melodrama romántico les encantará, aflorarán en ellos el mejor de los sentimientos y las lágrimas recorrerán sus mejillas. Para el resto, lo considerarán como una película más propia de la TV que de una gran pantalla de cine y que probablemente se empacharán de azúcar hasta casi llegar a la hiperglucemia.

Yo tengo que reconocer que soy de los primeros, pero no puedo negar que de este género he visto muchas mejores, quizás la mayoría, pero también me he emocionado y he pensado que aunque sea una ficción esta película está llena de buenos sentimientos, de amor por la vida y aunque solo sea por eso, no me arrepiento de haberla visto.

Calificación: 6/10

Óscar Encarnación

 

 

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