Crítica: Ni vivos ni muertos

| BUENOS AIRES |

El género musical se ha unido esta vez a un tema que es parte de la historia de los argentinos; y que un hecho significativo como lo fue la última dictadura militar le ha servido al arte como un disparador de infinidades historias que se han hecho para rememorar. Ni vivos ni muertos cuenta la historia de unos jóvenes que fueron víctimas en este aterrador acontecimiento, un relato que también nos habla del amor, de la familia y el dolor de una pérdida. Todo esto está llevado a cabo con el elemento especial de la música que nos muestra una forma particular en la que nos relatan esta obra.

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“Una historia en la que se verá plasmada la dura realidad que ha atravesado el país en aquella época turbia de los años 70, en la cual el silencio reinaba mientras las atrocidades ocurrían segundo a segundo… aquella realidad que no debe ser olvidada, para que no se repita, para valorar las conquistas obtenidas y para no callar nunca más”.

La historia comienza con Gustavo (Gabriel Astorga), que junto a sus amigos y su novia Gaby (Malena Spitaleri) se reúnen en la facultad con el objetivo de hacer lucha de sus derechos mediante la protesta, además de realizar tareas de acción social por su cuenta conociendo la situación del país en ese momento.

Todo parece marchar normalmente hasta que por sorpresa aparece un grupo de personas comandadas por el denominado “Cuervo Adrián”(Horacio Vay) quien ha ido en busca de Gaby, pero al no encontrarla se llevan a su novio por ser un “subversivo” que atenta contra la organización del país. Él y otro grupo de personas víctimas de estos aterradores actos se ven metidos en la tortura y tienen el sentimiento de que no regresarán con vida, mientras sus familias y sobre todo las madres, luchan hasta el cansancio para poder recuperar a estos jóvenes y obtener justicia por ellos.

La historia está basada en un hecho real que ya muchos de los argentinos conocemos, pero también está presentada de una forma para que los que desconocen esta tragedia puedan disfrutar el espectáculo de todos modos. Un ejemplo es la introducción de un romance, así como el despecho de un amor que no pudo ser y que al final termina siendo lo que dispare el conflicto principal que la obra nos plantea.

En mi opinión me resultaba difícil comprender que se combinara un hecho dramático de tal magnitud con una puesta del género musical, y en verdad lo han sabido trabajar muy bien, haciendo de este un musical muy interesante y que no pierde el tono sobre lo que nos quiere contar, que eso era lo más importante y riesgoso. Es un espectáculo interesante en el que se puede disfrutar y hacer memoria a la vez, se agradece contar con un proyecto independiente en el que también nos permiten conocer a nuevos jóvenes artistas que darán que hablar en el género.

Así como en la historia misma el peso de la obra recae en la juventud que se encuentra involucrada en esta tragedia, la puesta se encarga de que sean los jóvenes quienes tomen el protagonismo a pesar de ser las víctimas de lo que sucede. Los actores han realizado un buen trabajo en caracterización de los personajes, la época y sobre todo en la voz que ha sido lo que más ha sorprendido en el ensamble. Es de esperar que estos artistas sigan por un buen camino y se los vea en nuevas producciones. En cuanto a los adultos hay dos caras muy distintas, una es la del “Cuervo” Adrián interpretado por Horacio Vay que le ha dado realismo y crueldad a este personaje que si bien es detestable, ha estado para aplaudirle. La otra cara de la moneda ha sido el personaje de Beatriz, interpretado por Valeria Mitidieri, que hace de una madre que ha seguido la lucha de su esposo en todo momento y que esta vez ha perdido a su hijo y, aunque ese sufrimiento sea incomparable sigue en pie con la fe de recuperarlo y que se haga justicia, algo que las madres de la Plaza de Mayo han hecho todo este tiempo y ha sido la mejor inspiración.

El trabajo de dirección ha sido correcto al conectar con eficacia el tema de la historia con el musical, como una apreciación personal creo que ha habido algunos altibajos en cuanto al ritmo en un principio, pero que una vez que el conflicto principal se desata todo está muy bien planteado. El vestuario es acorde a la época, las coreografías en las escenas musicales están bien presentadas buscando el tono acorde a la temática. Es muy interesante que se haya llevado a cabo este proyecto en forma independiente y que a la vez puedan estar invitados referentes que han sido parte de esta historia para poder seguir haciendo memoria sobre una tragedia que nunca más debe suceder.

En conclusión Ni vivos ni muertos es una obra que combina perfectamente nuestro amado género musical con un interesante relato que ha sido parte de la historia de todos los argentinos y que es una buena oportunidad para rememorar estos hechos disfrutando del mejor teatro. Es un proyecto independiente que cuenta con jóvenes artistas que han dado un buen trabajo, sobre todo en lo musical y que nos regalan una buena opción de entretenimiento para el fin de semana.

Calificación: 8/10

Elenco: Gabriel Astorga, Diego Cabeller, Marina D’amelio, Belén Matoso, Valeria Mitidieri, Maria Moras, Noelia Muñoz, Julio Pallero, Ayelen Perez, Aldana Perez Gribnicow, Jose Román, Federico Romei, Malena Spitaleri, Pablo Thime, Horacio Vay

Autoría: Sergio Perla

Diseño de luces: Alejandro Zanga

Música original: Sergio Perla

Diseño gráfico: Marina D´amelio

Asesoramiento Legal: Juan Fassi

Productor  asociado: Pablo Aquilino

Puesta  en escena: Sergio Perla

Dirección de actores: Ana Larzen

Dirección: Sergio Perla

Funciones: Sábados 21hs en el Teatro El Vitral (Rodriguez Peña 344)

Daniel Alvarez

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