Crítica: Rocky IV

| MADRID |

Ha pasado mucho tiempo desde que vi la tercera parte de la saga de Rocky, la fantástica creación de Sylvester Stallone. Y por fin he podido ver la cuarta entrega, Rocky IV (1985), escrita y dirigida por Stallone, que sigue siendo el protagonista junto a los personajes participantes desde el principio de la historia, Talia Shire (Adrian) y Carl Weathers (Apolo Creed), Burt Young (Paulie).

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Según cuenta Stallone años después de realizar esta saga completa, se le acabaron las ideas después de escribir Rocky II, por lo que la trama de la tercera y cuarta película están más centradas en las peleas y entrenamientos, y no tanto en el drama sentimental como en las primeras.

Aparece un nuevo contrincante para Rocky, llamado Iván Drago, interpretado por Dolph Lundgren, que quiere luchar con él en una pelea de exhibición. Cuando las noticias informan de este dato aparece la gente de Dragó hablando por él, Apollo que está viendo la televisión, se queda mirando la noticia con la mirada fija en el nuevo personaje y ya podemos deducir que algo extraño ha notado.

Apollo decide y se somete, con la aprobación final de Balboa, a un entrenamiento para pelear contra Dragó en la exhibición que este estaba buscando, pero no con el contrincante que él quería. En la lucha Dragó acaba golpeando duramente a Apollo, quien acaba cayendo al suelo dejando caer su cuerpo inerte, después de varios golpes fuertes en la cabeza. Con la muerte de Apollo Creed, Rocky abandona su vivienda para ir a Rusia a entrenarse con su equipo y pelear contra Dragó.

Una pelea muy larga respecto a la filmación de la película, muy bien ambientada musicalmente y con una mezcla de imágenes para que no se hiciera tan cargante esta secuencia. Durante los 15 asaltos que duró, ambos dieron y recibieron golpes por todo el cuerpo… y como no podía ser de otra forma, Rocky Balboa hizo que Dragó quedara en el suelo sin poder levantarse de nuevo. Todo el público que se encontraba en el lugar empezó a aclamar a Rocky, después de haberlo abucheado y pitado desde el principio.

Como curiosidades del rodaje de esta película, diremos que en una escena en la que estaban luchando Dolph Lundgren (Iván Dragó) y Carl Weathers (Apollo Creed), este fue mandando a una esquina del ring, y por este motivo en ese momento se molestó tanto que aparte de decirle alguna grosería a su compañero, amenazó con renunciar a la filmación de la película. Stallone se metió para solucionar el problema obligando a los dos a reconciliarse, pero aun así, el paro por este pequeño conflicto interrumpió las grabaciones durante cuatro días.

Para hacer que la película tomase un tono más real, Sylvester decidió que en las escenas de lucha de él y Dolph se pelearan de verdad en algunos momentos, para darle así más intensidad a la escena. De hecho, por este motivo y tras recibir varios golpes en las costillas, Stallone pasó cuatro días en los cuidados intensivos de un hospital porque tenía dificultades para respirar bien.

Por último, el guion de Rocky IV fue objeto de una demanda por parte de Timothy Anderson, ya que manifestaba que había desarrollado un tratamiento para la película, que el estudio terminó rechazando. Después de acabada la película, resultó ser muy parecida a su tratamiento. Pero los jueces deliberaron a favor de Sylvester Stallone, porque los derechos del personaje le pertenecían a él, y por lo tanto, Anderson no tenía derecho a escribir ningún trabajo sobre estos personajes.

Ficha técnica-artística:

Director y guionista: Sylvester Stallone

Música: Vince DiCola

Fotografía: Bill Butler

Elenco: Sylvester Stallone, Talia Shire, Burt Young, Carl Weathers, Brigitte Nielsen, Dolph Lundgren, Tony Burton, Michael Pataki, Rocky Krakoff, Sylvia Meals, James Brown

Productora: United Artists

Ana García

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