Crítica: Rocky V (1990) – Spoilers!

| MADRID |

La quinta parte de la saga ficticia que cuenta la vida del boxeador más famoso de la historia del cine, Rocky Balboa (Sylvester Stallone), se presenta recordando el último combate entre Iván Dragó, el campeón de los pesos pesados de la Unión Soviética contra el campeón del mundo, El Potro Italiano.

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Recordemos que en la cuarta entrega Dragó y Apollo, el amigo de Rocky, lucharon en el ring y el resultado acabó con la muerte del segundo. Después de este combate Rocky vuelve a casa y anuncia su retirada en el cuadrilátero, pero se presenta George Washington pidiendo ser su manager para formalizar una pelea contra Union Cane, un joven que después consigue un título de segunda categoría.

En medio de esta propuesta, la familia de Rocky se entera de que su contable se ha quedado con todo su dinero y no les queda más remedio que vender su casa, subastar objetos personales y regresar a su antiguo barrio de Filadelfia. Esto implica cambios en la vida familiar, sobre todo para Robert, el hijo de Rocky y Ádrian, que tendrá que aprender a defenderse en la calle.

Entre la gente del barrio, Rocky se encuentra con un chico, Tommy Gunn, que quiere ser entrenado por él. Viene de la calle y dice no tener familia ni techo donde dormir algo con lo que Rocky se siente identificado y acaba invitándolo a casa porque tiene un buen corazón. Obviamente su hijo Robert comienza a sentir celos por este y sus sentimientos de odio crecerán a lo largo de la trama y acabarán explotando en la cena de navidad familiar.

Tommy se aprovecha de Rocky y aprende todo lo que puede de él, hasta que llega George, el hombre que quería conseguir un combate contra Union Cane y le ofrece a Tommy una cantidad de dinero que acepta sin ninguna duda. Tommy es una personaje que le da más valor a lo material que a lo emocional y se deja comprar por George. Otro hecho que demuestra que no aprecia a la gente que le ha ayudado, como Rocky,es cuando gana el combate que tiene contra Cane y agradece a George en lugar de a Rocky, que es de quien ha aprendido todo lo que sabe. El público se da cuenta y lo abuchea, pero no acaba ahí, en la rueda de prensa los periodistas comentan que él nunca será Rocky y que el combate que ha ganado no ha sido luchado ni ha hecho ningún esfuerzo, como si estuviera todo manipulado.

La película se podría resumir en una lucha callejera entre un pupilo y su profesor. Tommy y Rocky pelean fuera de un bar luego de que el primero vaya a pedirle un combate en el ring apoyado por su representante. Rocky que por fin ha notado que no le importa el tiempo que pasaron juntos mientras se entrenaba, se lanza contra él y (esta es la escena que más me gusta de toda la película) entre golpes y empujones contra el suelo, aparecen un montón de flashbacks de toda la saga y algunas escenas nuevas junto a Mickey animándolo. Como es de esperar, Rocky acaba con Tommy en el suelo y después de haberse visto amenazado por George que le aclara que si le toca, le demanda, decide darle un duro golpe en el estómago. Y aparece aquel cura del barrio bendiciendo a Rocky, otra buena escena de la película, graciosa al menos.

De toda las partes que llevo hasta aquí, está quizá junto con la 4 son las que menos me han gustado. La cuarta porque me parece que respecto al guion o la trama no sabían de donde sacar algo valioso y la quinta, porque al final es una lucha barriobajera -que es lo que no me gusta- basada en la contraposición de los valores emocionales del respeto, el cariño, el esfuerzo, contra el engaño o el interés en lo material o lo económico.

A diferencia de la cuarta que estaba dirigida por Sylvester Stallone (aquí solo trabaja en el guión), esta lo está por John G. Avildsen, el director de la primera parte de la saga, y en mi opinión (por ahora), la mejor.

Ana García  

 

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