Crítica: Sangre, sudor y siliconas

| BUENOS AIRES |

Con la obra Sangre, sudor y siliconas me he sentido muy a gusto de ver algo tan disparatado, entretenido y hasta repugnante. Admito que desconozco la obra “Tito Andrónico” de William Shakespeare, en la que se inspira esta puesta, así que no podré realizar comparaciones entre ambas aunque supongo que se habrá tomado el concepto de la historia del autor para realizar una parodia u homenaje donde la tragedia siempre está presente.

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Basada en “Tito Andrónico”, la primera obra conservada de William Shakespeare, Sangre, sudor y siliconas está escrita en verso blanco, sin rima pero con ritmo que remeda el pentámetro yámbico isabelino. La tragedia de venganza es trasplantada a una clínica de cirugía estética.

“El conflicto romano contra godos se da aquí entre la ciencia y la magia, entre los cirujanos plásticos y los nativos del Valle de la Longevidad, en un Ecuador legendario. El célebre esteticista Tito regresa con una princesa inca poseedora del gen contra la arruga. Ha operado en masa a los indios para obtener su secreto. Ahora ellos se vengarán en la propia clínica a donde fueron traídos como rehenes.

La obra original es única por su estadística de violencia: 14 asesinatos, 6 mutilaciones, 3 violaciones, 1 enterrado vivo, 1 caso de locura y 1 de canibalismo. Un promedio de 5,2 atrocidades por acto o 1 cada 97 versos. Tanto que hasta el día de hoy los estudiosos no se ponen de acuerdo si se trata de una tragedia o de una farsa. Demaría elige el camino del disparate”.

Sobre la trama podemos decir que se trata de un conflicto de intereses, tomando como escenario un centro de cirugía estética donde se realizan trabajos experimentales y hasta ilegales, los personajes llegan en busca de cumplir sus propios objetivos aun si deben pasar por encima de otros para lograrlo. La búsqueda de un canon de belleza único ha sido el puntapié inicial para que se desate el conflicto en la obra, quienes han trabajado sobre ese proyecto no han tenido escrúpulos para con otros en investigaciones y experimentos, y allí aparecen los personajes que buscan venganza en consecuencia a esas acciones. Todo este conflicto se presenta ante una disparatada forma de narrar los hechos, tenemos mucho humor y hasta escenas con mutilaciones que se han mostrado de la manera más explícita que una puesta escénica puede mostrar, y para airear drama, cuenta con números musicales a la par de esta alocada historia.

En cuanto a las interpretaciones, aunque se realice algo muy disparatado se requieren buenos actores para que sepan manejar el absurdo, ellos juegan con esta locura brindando un trabajo espléndido de lo que la obra nos quiere contar. No podría destacar a ninguno y eso es por algo bueno, se mantiene un equilibrio en cada personaje porque la historia lo trata así, cada uno tiene sus motivos para las atrocidades que realizan y todo esto se presenta mediante una buena interacción entre los conflictos de los personajes.

La obra aprovecha en su totalidad el gran espacio que ofrece el teatro Hasta Trilce en su escenario, los recursos escenográficos no son tantos, pero lo compensan con el vestuario y elementos adicionales. Los números musicales son los que más logran aprovechar el espacio y los que le agregan divertimento a esta linda locura, aunque tan linda no sea por las cosas que suceden dentro de esta espeluznante clínica. Todo esto nos resalta el buen trabajo de dirección que cumple el objetivo de entretener con algo bastante delirante y que resulta un riesgo para la aceptación del espectador.

Sangre, sudor y siliconas es una obra que tiene a Shakespeare en esencia, pero que lo parodia para mostrarnos una delirante y entretenida historia donde no falta la tragedia (con mutilaciones incluidas). Tiene drama, musical, un poco de gore y esto es lo que engloba a una obra que merece ser vista y juzgada por lo que es, un delirio disfrutable.

Ficha Técnica:

Elenco: Fanny Bianco, Daniel Campomenosi, Fabián Minelli, Marcos Montes, Adriana Pegueroles, Gastón Vietto

Música original: Gerardo Gardelín

Coreografía: Alejandro Ibarra

Diseño de escenografía: Gonzalo Córdova

Diseño de vestuario: Sofía Di Nunzio

Diseño de luces: Gonzalo Córdova

Diseño de maquillaje: Florencia Ortells

Efectos especiales: Seres FX

Fotos: Claudio Larrea (www.claudiolarrea.com)

Diseño gráfico: Lucila Gejtman

Prensa y comunicación: Marcelo Boccia y Ariel Zappone para MBRP

Realización de vestuario Mirta Dufour y Gonzalo Giacchino

Asistente de escenario: Charly Otero

Asistente de dirección: Nicolás Araque

Dirección: Gonzálo Demaría

 

Funciones: Martes 21hs Teatro Hasta Trilce (Maza 177 CABA)

 

Daniel Alvarez

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