Crítica: Un día perfecto (2015)

Sinopsis

Un grupo de cooperantes tratan de sacar un cadáver de un pozo en una zona de conflicto. Alguien lo ha tirado dentro para corromper el agua y dejar sin abastecimiento a las poblaciones cercanas. Pero la tarea más simple se convierte aquí en una misión imposible, en la que el verdadero enemigo quizá sea la irracionalidad. Los cooperantes recorren el delirante paisaje bélico tratando de resolver la situación, como cobayas en un laberinto.

Crítica

Al final te das cuenta que el cine es una cuestión de sensaciones. Sin detenerse al análisis en profundidad del guion, la fotografía, la música y los personajes, hay algo intangible que hace que no huyas de la sala, que tus ojos queden petrificados en la pantalla, que a pesar de la incomodidad de la butaca ni tan siquiera cambies tu postura ni sepas el compañero que tienes al lado y esto, que sin duda tiene una explicación lógica, es lo que ocurre cuando ves una buena película y ésta, Un día perfecto, sin duda que lo es.

Una vez finalizada la guerra de Bosnia, la labor de los cooperantes internacionales se hace imprescindible para salvaguardar las infraestructuras y los suministros en la destruida zona de los Balcanes. Un hecho menor, como es la presencia de un cadáver en uno de los pozos, al que deben de sacar de allí para que los habitantes puedan beber agua potable, da pie a que se desencadene un guion más propio de los Cohen (Fargo, El Gran Lewoski, Muerte entre las flores) que de una película de guerra, más cómica que trágica, más esperpéntica que real. Una primera cuerda con la que pretenden sacar al cadáver que desgraciadamente se rompe, la búsqueda de otra cuerda se convierte en una tarea casi imposible, ya que una vaca muerta probablemente cargada de explosivos en medio del camino, les impide continuar, cuando por fin logran salvar a la res, la única cuerda que encuentran la lleva atada un perro agresivo, y así se suceden las vicisitudes de lo que parecía una tarea simple.

Pero esta historia sin más no nos mantendría agarrados a la silla, pegados a la pantalla, a no ser que contara con una buena banda sonora, una magnífica fotografía, (significativa la imagen repetida desde el interior del pozo) y sobretodo un extraordinario trabajo actoral especialmente, del más contenido del habitual, Benicio del Toro y del irreconocible humor negro de Tim Robbins.

Quizás alguien puede achacar a un director como Fernando León de Aranoa (Familia, Barrio, Los lunes al sol)  como poco comprometido en esta película con el análisis político y la reflexión moral y social  de esta cruenta guerra, incluso algunos la consideren un film de género menor, pero yo estoy viendo cine y como tal me cuentan una historia que me hace sonreír, pero que no hiere a nadie, escucho unos diálogos brillantes, una banda sonora y una fotografía que te traslada a esos paisajes de destrucción y que sin llegar a ser trágico, la historia del niño, al que le sustraen una pelota y espera la llegada de sus padres, sin duda que conmueve.

Con un pozo, una vaca y un balón, acompañado de unos magníficos actores Fernando León ha hecho de Un día perfecto una mínima, aunque extraordinaria película.

Calificación: 8/10

Óscar

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.