Gina Piccirilli: “Al teatro independiente en Argentina lo veo con ganas de contar y gritar muchas cosas”

| BUENOS AIRES |

Gina Piccirili es hija de inmigrantes italianos y nació en Buenos Aires. Desde el año 1980 compagina su trabajo como docente con el comienzo de su formación teatral, realizando seminarios y cursos con otros profesores en diferentes disciplinas. Además trabaja en Buenos Aires en algunos proyectos como actriz.

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En 1987 decide seguir los pasos de sus padres, cruza el Atlántico pero a la inversa, y en lugar de Italia elige Madrid, donde continúa con su investigación en el trabajo del actor.

En 1990 funda su propio Centro de Formación y entrenamiento de actores donde imparte clases ininterrumpidamente hasta la fecha. Años después empieza a dirigir montajes con gran reconocimiento de crítica y público.

En noviembre del 2012 inaugura el Teatro El Damero en Buenos Aires, una nueva vida, un nuevo proyecto, una nueva sala con programación teatral en Buenos Aires.

Esta semana tuvimos el placer de hablar con Gina con motivo de la presentación de su obra Te fuiste sin avisarme que tiene funciones todos los sábados a las 21 hs en el teatro El Damero.

-Ya que estamos aquí con motivo de tu obra, ¿qué nos puedes contar sobre Te fuiste sin avisarme?

Es un juguete teatral. Como no soy dramaturga escribí esta obra para actores, y Verónica y Osvaldo Peluffo le dan vida a dos actores que viven en un teatro abandonado, ellos son pareja. Ella lo admira profundamente desde que lo conoció cuando él era un “divo” del gran arte, aunque ahora están en el depósito de ese teatro abandonado ya que no les va del todo bien. Él sigue viviendo en ese pasado glorioso y ella quiere hacerle entender que estaría bueno que hicieran teatro para sobrevivir. En realidad es una historia de amor en algunos momentos bien avenida y en otros momentos no, ya que tienen un estilo de vida y de profesión diferentes, y así como se aman profundamente disienten de la misma manera. Así se dibuja una historia de maltrato “sin querer”, por esto de defender lo que uno cree, y esta obra solo tiene sentido cuando ellos la actúan. El alma que ellos le ponen a los personajes es lo que mantiene vivo al texto que se apoya pura y exclusivamente en la interpretación.

-¿Cómo fue tu trabajo en la dirección de esta obra ?

Fue maravilloso porque los actores se entregaron desde el primer momento, jugaron, y nos sorprendíamos los tres con ese lugar tan lejos donde podíamos llegar con la historia de Rosa y Pietro. Cada día era como un viaje en el que re descubríamos cada palabra del texto y gracias a ellos tiene el sentido que posee esta obra.

-¿Qué nos puedes contar sobre los actores que protagonizan esta historia?

Ellos tienen una gran trayectoria, yo los conocí cuando trajeron una obra que se llamaba “Fábrica de chicas” que tenía que ver con la violencia de género, y donde Verónica era la actriz y Osvaldo el director. Ellos trajeron la obra mediante su Compañía El Faro, me encantó su trabajo y nos fuimos conociendo. Un día les conté sobre mi obra y empezamos a trabajar haciendo que todo salga de manera muy natural. Así nació esta joya que es un juguete para actores, aparte hay algunas cosas que les pasa, él aun vive en ese pasado glorioso creyendo que está en un teatro enorme lleno de gente, y ella procura todo el rato traerlo a la realidad y hacerle saber que no está en un teatro enorme, que no hay público y que son sólo sillas porque la gente está cansada de ver tragedias. Hay toda una lucha sobre cómo uno ve el teatro y como lo hace el otro, generando una infinidad de historias, hasta que uno se va sin avisar.

-Sabemos que ha trabajado mucho en la formación de nuevos profesionales, ¿qué valores le transmites a los nuevos actores y realizadores?

Procuro que la gente que estudia conmigo encuentre su propia manera de llegar, le doy todos los elementos como para que escojan desde donde quieren crear. Si hay algo que no me gustaría es que se diga “uy, esta estudió con Gina”, me gusta que cada uno encuentre su propia manera de salir al mundo y actuar. Por supuesto también transmito lo que es el respeto por la profesión, el saber que es arte, y que es un trabajo que hay que cuidarlo, mimarlo y amarlo.

-Estuvo mucho tiempo en España, ¿puede contarnos cómo es allí a nivel artístico y cultural?

Puedo contar que España me ha dado un abrazo. Trabajé y dirigí mucho en aquel lugar, y sigo yendo, ya que en enero estaré de nuevo ahí. En España hay muchos excelentes profesionales que demuestran que se puede hacer teatro off, que cada vez crece más, y también parece que la crisis lleva más teatro off y más necesidad de contar cosas. Yo tuve la suerte de tener un espacio allí para trabajar durante 25 años y fui muy feliz trabajando, ahora me pasa que cuando vuelvo la gente que se formó conmigo ahora está trabajando muchísimo. Debo reconocer que me hace mucha ilusión cuando voy caminando con ellos y que de pronto los reconozcan o le pidan un autógrafo, es curioso eso de que los ves empezar y ahora trabajar. Como decía, me hace ilusión que trabajen y se hagan conocidos, al igual que ir a verlos actuar al teatro porque lo han convertido en una manera de expresarse, vivir y contar cosas.

-¿Que se trajo a Buenos Aires de lo que experimentó en España en cuánto a su trabajo en teatro?

Como no paré de trabajar durante 25 años de allí me traje la experiencia, y con eso, cada día amar aún más mi profesión y eso fue lo que me traje básicamente. También me traje una familia adoptiva que para mí sigue estando allí y es lo que hace que nunca termine de irme de un lugar o de otro.

-¿Cómo ves la situación del teatro independiente en la actualidad?

Nunca fue fácil y ahora está más caro, pero no más cara la entrada, sino la luz, el agua y todo lo demás. Yo creo que al teatro independiente en Argentina no hay con que darle por más que se empeñen, lo veo con ganas de contar y gritar muchas cosas, aunque es muy difícil mantener un teatro; es lo que hice cuando vine, crear uno. Sé que no es del todo fácil y por eso me encargué de mantener las puertas abiertas, sin aumentar la entrada y agregando promociones para lograr que la gente venga igual teniendo la posibilidad de escuchar lo que le tenemos para contar.

-¿Qué crees que es lo fundamental para que estos proyectos puedan seguir adelante?

Lo fundamental para que un proyecto siga adelante es que haya público, con lo cual es importante hacer algo que le guste al público para que el boca en boca funcione y la gente siga viniendo. De hecho ya llevamos 4 meses y vamos a seguir mientras podamos sostenerlo. Lo más importante es ser profesional sea cual fuere la obra que se esté haciendo, como aquí, donde todo el equipo cuidamos cada detalle .

-Para terminar  y volviendo a la obra, ¿por qué la gente debería venir a ver Te fuiste sin avisarme?

Yo creo que la gente debería venir porque los que son actores se sienten muy identificados. Son dos personas que luchan por sobrevivir en esta profesión, y para los que no son actores, porque es una historia de amor que les muestra otra parte del teatro que si no es a través de una obra no la va a conocer.

Muchas gracias a Gina por concedernos la entrevista.

Daniel Álvarez

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