La música: directa al corazón

Estaba haciendo limpieza en casa y entre discos y libros de mi época estudiantil me he encontrado con un CD muy curioso. Pensé que su portada era una lista normal con las canciones que había, pero la he abierto y hay una carta, junto con el CD que está firmado y pone: “con cariño”, acompañado de una firma.

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La carta dice…

“En este disco os dejo una recopilación de las audiciones más importantes que hemos hecho en clase en estos dos años. Es también una manera de agradeceros el cariño que me habéis demostrado durante todo este tiempo. Un cariño, por supuesto, ‘desinteresado’… Este disco también está pensando para los de primero, puesto que el próximo curso seguramente trabajarán estas audiciones.

No ha sido posible hacer una copia para cada uno. Sois más de doscientos… Así que he hecho una selección de alumnos y alumnas que más les gusta la música en función de su participación en conciertos y también siguiendo un poco el criterio de las dichosas ‘calificaciones’. De todas formas si alguno o alguna estáis verdaderamente interesados en el disco podéis pasároslo entre vosotros. Sólo me ha dado tiempo a hacer 60 copias.

Bueno, pues eso. Este ha sido mi último sermón. Espero haberos transmitido un poco del entusiasmo que tengo yo por la música. Con eso me conformo. Sirva este disco para recordarnos mutuamente porque la música, así sin más aditivos, llega directa al corazón. Un beso y gracias por todo.”

He de decir que no estoy muy segura de que profesor la escribió y tampoco el curso exacto… De todos los profesores que tuve en en IES José de Churriguera desde la ESO hasta Bachillerato, solo recuerdo a dos, creo que no tuve más. En 1º ESO tenía a un hombre súper joven -yo entonces tenía 11 o 12 años y lo veía joven y guapo -, si mal no recuerdo se llamaba Miguel Ángel. El hombre se ponía a tocar el piano y se volvía loco sentimentalmente hablando, bailaba con la cabeza literalmente, me encantaba. También era muy enrollado, nos enseñó a tocar un poco la batería y nos dejaba tocar el piano a los que sabían un poquito.

En el resto de los cursos tuve al mismo -creo-, Juan Antonio. Según mis búsquedas sigue dando clase y le sigue encantando la música, y por lo que hay escrito en la carta puede ser que sea de él, pero me extrañaría mucho ya que lo tuve en todos los cursos y porque nos iba a dar un disco solo en uno…

Sea de quien sea la carta, que sepa que no ha ido a la bolsa de la basura. Que me la quedo de recuerdo, porque me gusta la música, me encantaba mi profesor de primero, y mola que un profesor haga estas cosas con los alumnos.

Ana García

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