Lo cambiante y lo transcendente: Lord: el Musical

| BUENOS AIRES |

“¿He tenido la vida que he querido? ¿He hecho lo que quise hacer? ¿He logrado lo que quise lograr? ¿Fui la persona que quise ser? ¿Me he librado de mis  autoengaños? ¿Que recordarán los demás de mí?…”

000151231Hace unos días tuve la oportunidad de ir a ver Lord: el Musical la nueva propuesta de teatro musical de Pepe Cibrián, una obra que se plantea más que nada como una reflexión sobre el fenómeno del cambio en el ser humano, y me alegra decir que he vuelto con mucho más que eso.

“Lord no siempre fue avaro, sino que se transforma tras la muerte de su esposa e hija y llegará incluso, a abandonar a su nieta, a quien no quiere conocer. Acompañan la historia personajes alucinantes tales como Lady Parca -la muerte encarnada en una sensual vedette. La muerte resulta, en este caso, algo fantástico y nada deprimente.

Y así van surgiendo una cantidad de personajes, que a través del humor, fundamental, y la calidez del ensueño invita al espectador a un mundo mejor. Es un musical inherente al ser humano y un canto de absoluta esperanza”.

Lord (interpretado por Pepe Cibrián) es un hombre llegando al final de su vida, que se ha recluido en la superficialidad de su propia avaricia, y se ha negado a seguir con el verdadero contacto humano luego del sufrimiento que le han provocado los eventos previamente mencionados en la sinopsis.

La obra sumerge al personaje y al espectador entonces en un viaje prácticamente surreal para el protagonista, a evaluar los eventos de su vida, su carácter, y cómo todo ser humano, el ser esclavo del presente y cómo encarar lo inevitable del futuro. El relato pasa entonces a presentarnos un nuevo enfoque, tocando temas existencialistas a partir del uso del humor como alternativa a un tono solemne; y empezando con no otra que Georgina Barbarossa como Lady Parca, la muerte misma en el rol de vedette, quien llega casi a robarse el show, sino fuera por el propio gravitas de Cibrián. Aquí es donde entra la música a ocupar su lugar en la narrativa, con un muy buen trabajo de Santiago Rosso y sus intérpretes, tocando las notas justas en los momentos justos (aunque a veces saturando el ambiente, debo admitir).

De esta forma el relato pone a Lord, y los personajes que lo visitan en su viaje de descubrimiento, a repensar en la persona que se ha convertido; y además a aprender no a cómo vivir, sino a cómo morir, más allá de nociones del Infierno y el Paraíso, lo que nos lleva a pensar nuestra propia existencia, y lo que dejamos de ella: en nuestro legado, en el qué dirán de nosotros cuando no estemos, qué recordarán, qué harán en nuestro nombre, y qué influencia tendremos en su vida, de tal manera que nos extrañen. De todas maneras, nosotros estaremos bien, estaremos muertos. Y el hecho de que esto pueda haber sido contado a través de música, coreografía y humor, es el gran logro de esta propuesta.

Resulta admirable entonces, que una obra que propone el cambio personal como temática (Vida-Muerte, Tristeza-Felicidad, Soledad-Familia, Eros-Tánatos, etc.) acabe diciendo tanto más, y es lo que recomiendo buscar en Lord: El Musical. Al final, la obra puede dejar a un hombre pensando: “aún no sé cómo debería haber vivido, pero puedo aprender cómo morir, y mi ‘hora del té’ se viene pronto”.

Ficha técnica:

Libro: José Cibrián Campoy

Actúan: Georgina Barbarossa, Diego Bros, Pepe Cibrian Campoy, Alejandro Gallo, Jimena María González, Damián Iglesias, Rosana Laudani, Gustavo Monje, Ignacio Monna, Emiliano Oberndorfer, Belén Pascualini

Músicos: Tomás Benjamín Báez Domínguez, Maximiliano Cataldi Michetti, Paula Cirmi Obón, Juan Pablo Di Leone, Esther Jazmín Natacha, Santiago Rosso, Juan Pablo Togneri

Coros: Alejandro Espinoza

Diseño de vestuario: Alfredo Miranda

Música original: Santiago Rosso

Letras de musicales: José Cibrián Campoy

Operación de sonido: Santiago Rivero

Fotografía: Nacho Lunadei, Alejandro Palacios

Asistencia de dirección: Leonardo Gaetani

Prensa: We Prensa

Producción ejecutiva: Ana Florencia Blejer

Producción general: Julieta Kalik, Santiago Zenobi

Jefe de escenario: Exequiel Caracciolo

Coreografía: Juan José Marco

Dirección general: Valeria Ambrosio, Pepe Cibrian Campoy

Leandro Melón

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