Momentos fugaces: El paraíso perdido

Los domingos a las 17hs en Santos4040

“A veces diez minutos no son diez minutos”. Se pueden alargar y acortar. Eso lo sé yo muy bien.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Haruki Murakami

Instantáneas de diferentes momentos, de diferentes situaciones; de diferentes vidas. Momentos explosivos donde las emociones afloran y se dejan ser. Luego, será otro y después otro, sin importar el anterior o el que vendrá después. Melodías, movimientos coreográficos y acrobacias inundarán la escena. La obra estará colmada de estas diferentes acciones que no necesariamente se unirán, solo sucederán, como la vida misma.

14183901_1097456533681707_2040842802524035186_nEl Paraíso perdido de César Brie no cuenta con un hilo narrativo claro pero sí con un hilo conductor. Estos momentos, estas situaciones fugaces estarán unidas dramáticamente con distintos tipos de transiciones. Ya sean corporales o verbales, funcionan eficientemente y, de un momento a otro, el espectador se verá sumergido en una situación completamente diferente a la anterior. Este gran hilo conductor son las experiencias vividas y transitadas que convergen en la búsqueda de un paraíso perdido. Dichos fragmentos representan los recuerdos de jóvenes y niños ya convertidos en adultos; una escenificación de todo tipo de realidades. A su vez, estas van a permitir que surjan las sensaciones y las emociones más variadas, no solo en los actores y en la escena sino también en el espectador.

Estas pequeñas historias se irán contando a través de un grupo de jóvenes actores que recrean múltiples roles cada uno. De un momento para el otro se fusionarán en personajes diferentes, siempre de una manera muy natural y rítmica, para contar las más variadas de las situaciones. En cada efímera escena se puede observar el fervor y la emoción en los ojos de cada uno de ellos, que logran construir relatos tan vividos y tan diversos en tan poco tiempo.

Asimismo, el lugar del público estará pensado al mismo nivel de la acción dramática, ya que todo ocurrirá al nivel del piso, donde intérpretes y espectadores se sentarán sobre un piso de madera. El espacio donde esto sucede está completamente desnudo, no requiere de ningún tipo de escenografía o armado alguno. Lo único presente son algunos elementos, cuidadosamente delineados, que funcionarán como utilería a los costados del espacio, que luego se buscarán, o no, dependiendo de la necesidad dramática. A su vez, estos pequeños márgenes del espacio, funcionarán para marcar entradas y salidas del mismo lugar.

Es entonces que El paraíso perdido, a través de una puesta atípica, ligada a lo sensorial y lo performático, promueve, consecuentemente, una experiencia dramática particular capaz de producir en el espectador un sinfín de emociones y sentimientos. Esta fragmentariedad, muy bien trabajada dramáticamente y ligada entre sí, permite, a su vez, una comprobación de la vastedad y del sentimiento de lo que es vivir.

Ficha técnico artística       

Intérpretes: Micaela Sol Carzino, Sofía Diambra, Ana Clara González, Sebastian Gui, Iván Hochman, Gabriela Soledad Ledo González, Florencia Michalewicz, Gabriela Morán, Guido Napolitano, Ignacio Orrego, Florencia Pantano, Abril Piterbarg, Jose Salerno, Melina Salgado, Tomás Sokolowicz, Liza Taylor y Manuel Tuchweber

Prensa: Simkin & Franco

Producción: Bienal Arte Joven Buenos Aires, Banfield Teatro Ensamble, César Brie

Director asistente: Ignacio Gómez Bustamante, Nelson Valente

Dirección: César Brie

Julieta Abella

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