Rocky III: La mirada del Tigre

| MADRID |

Rocky Balboa es un personaje de ficción creado por Sylvester Stallone; un personaje histórico en el mundo del cine y quizá, en el mundo del boxeo. Un guion de una película escrito nada más que en tres días, con una producción de bajo coste y una filmación muy natural, un rodaje en 28 días y con la mayoría de escenas en exteriores, aprovechando todos los los recursos al máximo. La primera parte la dirigió John G. Avildsen en 1976 y la segunda ya se animó Stallone. La primera entrega además fue una de las primeras películas que utilizaba una steadycam para el rodaje, ya que se inventó en ese mismo año por Garrett Brown.

Rocky_iii_poster

En el año 1982 se estrenó la tercera parte de esta historia, de nuevo escrita y dirigida por Stallone, compartiendo escenas con los mismos actores de las anteriores e incluyendo algunos personajes nuevos. Es al comienzo de esta película cuando escuchamos la sintonía de la famosa canción “Eye of the Tiger” del grupo Survivor, que la escribió por encargo del propio Stallone para Rocky III. Una sintonía que siempre me ha encantado y conocía a pesar de no haber visto esta saga.

Después de la segunda y definitiva derrota de Apollo Creed contra Balboa, el primero decide retirarse dándole a su oponente la oportunidad de afianzarse como el máximo luchador de los pesos pesados, conservando una legión de seguidores en el entorno del ring.

Rocky vive feliz con su mujer Adrian y su hijo (interpretado por Sage Stallone). Él sigue disfrutando de su trabajo como boxeador, gana combates y trabaja en muchas campañas de publicidad que llevan su nombre. El hermano de Adrian, Paulie, que heredó el trabajo de su amigo recaudando deudas para un mafioso, se ha quedado solo y tiene envidia del que un día fue su amigo. Para descargar su ira entra en un casino a romper una de las máquinas de juego con la figura de su amigo y acaba entre rejas. Lo saca, como no, su amigo Rocky.

Paulie siente que desde que le ‘arrebató‘ a su hermana, ya no se acuerda de él y reclama que no le haya dado nada, salvo un reloj. Empieza un diálogo sobre la amistad muy curioso. El corpulento Rocky, de chaqueta y bien vestido, da una lección sobre la amistad en solo un minuto en la que te permite reflexionar, y acaba por decirle lo que opina a su amigo: simplemente tiene envidia. El otro responde ante estas palabras intentando golpearle, pero le es imposible.

Por otra parte, después de tantos combates ganados en la ciudad donde se ha criado Rocky, Filadelfia, deciden hacerle una estatua en su homenaje, acto que aprovecha para anunciar su retirada del ring, pero un joven boxeador, Clubber Lang (Laurence Tureaud, ‘Mr. T’) aparece para provocarlo y conseguir una pelea con él, reclamando una oportunidad como se la dieron al Potro Italiano en su día.

Mickey, que ya había decidido y asumido su retirada como entrenador, es persuadido para entrenarlo por última vez. Balboa no entiende que Lang no es solo un boxeador, sino un ‘asesino’ en el cuadrilátero, por esa cuestión a Mickey le causa pánico que luchen.

En este guion empezamos a ver a Rocky con un aire más caradura, con una línea más ocurrente y chistosa. La crítica en general opina que Stallone no actúa bien, sin embargo en mi opinión, me resulta creíble su personaje y me cautiva esa forma que tiene de ser ingenioso y divertido, a pesar de que su rostro no demuestre ninguna sonrisa.

Rocky y Lang llegan al combate preparados, pero antes de salir Mickey tiene que quedarse fuera del ambiente del combate porque comienza a tener problemas de corazón. Una escena con doble tensión dramática: la indecisión de Rocky de no saber que hacer con su entrenador en ese estado; y las ganas de satisfacer los deseos de este y salir a ganar el combate.

En el segundo asalto Clubber gana el combate. Rocky demostró intentarlo, pero con lo ocurrido recientemente era difícil concentrarse y eso se da a entender al espectador. Cuando vuelve con Mickey tienen una pequeña conversación con la que este se siente satisfecho y feliz, y sin más preocupaciones su cuerpo se apaga.

Rocky continua buena parte de la historia pensando en lo que habló con Mickey sobre su carrera como boxeador y permanece triste por su pérdida. Y cuando menos te lo esperas… aparece Apollo Creed y tiene un plan: junto a Rocky se preparan para derrotar a Lang.

Todavía en este punto nuestro luchador tiene un conflicto personal. Piensa, como le dijo Mickey, que mantuvo el título de ganador mundial por combatir con luchadores elegidos para perder. Si su entrenador no confiaba en él y elegía a sus oponentes con ese fin, puede que no se mereciera ser el campeón mundial de los pesos pesados.

“Nada es real si uno no cree en ello”, es la frase que le dice a su amada cuando le pregunta que es lo que le preocupa. Y por eso se cuestiona que es lo que ha vivido durante todo este tiempo y si realmente merece la pena volver a pelear. Antes Rocky era una persona que no se rendía ante ningún obstáculo, y ahora se resigna fácilmente. Todos sabemos que perder a alguien duele y cada uno lleva ese proceso como puede. Unos lloran y recuerdan, otros intentan no recordar a la persona. Pero cuando esa persona antes de dejar este mundo te ha dicho una verdad, ¿cómo reaccionas? Empiezas a revivir en tu mente todo lo sucedido y te haces una única pregunta: ¿Por qué?

Y Rocky sabe, pero le cuesta entender que Mickey trabajó de esa forma por una única razón: por amistad y por protección. Aunque él sienta que ha vivido algo que es mentira, necesita hacerse creer que el resultado obtenido hasta ahora ha sido auténtico y, sobre todo, conseguido por su esfuerzo. Además, ya sabemos que Rocky no es de piedra, ahora tiene miedo de perder a más personas en su vida y no quiere arriesgarse a que eso suceda.

Adrian le hace ver que para continuar debe superar ese miedo y dejar de pensar en Mickey y la forma más idónea es hacerlo por él mismo, nada más. Podrás ganar o perder, y si pierdes, tú sabrás que lo intentaste.

Lang y Rocky llegan al ring para luchar y, debo decir, que es la pelea más insólita que he visto hasta ahora, y eso que no me gusta el boxeo. En la tercera ronda Clubber cae al suelo cansado y derrotado y Rocky se alza, por segunda vez, con el Título Mundial de los pesos pesados. Y yo lo aplaudo desde mi sillón de cine particular.

Una tercera entrega que incluye un nuevo personaje, la continuación de la historia de nuestro personaje principal, el Potro Italiano, y la aparición de nuevas tramas que parecían cerradas. Sorpresas y un diálogo, a mi parecer, más cauto y a su vez con capacidad de reflexión influyente en el espectador.

“Y recuerda que después de esto, me deberás un favor”, decía Creed a Rocky antes de comenzar la pelea final. Y hasta aquí puedo escribir.

Calificación: 8,5 / 10 

Ficha:

Director: Sylvester Stallone

Guion: Sylvester Stallone

Música: Bill Conti

Fotografía: Bill Butler

Reparto: Sylvester Stallone, Talia Shire, Burgess Meredith, Mr. T, Carl Weathers, Tony Burton, Hulk Hogan, Ian Fried

Productora: United Artists

Ana García 

Deja un comentario