Verano 1993, la ópera prima de Carla Simón

Un regalo al cine español con la ópera prima de Carla Simón

Estiu 1993 (2017) es el título original en catalán de la primera película de la directora española Carla Simón. Cuenta que el proceso de preproducción y guión ha durado 3 años, algo que a ella en el cine español le parece muy rápido. El guión se grabó durante solo 6 semanas en La Garrotxa, un pueblo de Gerona, pero previamente el equipo de producción y actuación estuvieron allí haciendo reuniones y ensayos generales conviviendo como una familia para que las dos pequeñas protagonistas se adaptaran al equipo y viceversa.

Verano 1993 es la historia autobiográfica de Carla Simón, representada en la pantalla por Laia Artigas. Ella es Frida, la pequeña de 6 años que se ha quedado huérfana al fallecer su madre por culpa del sida y tiene que ir a vivir con su nueva familia adoptiva, sus tíos Esteve (David Verdaguer) y Marga (Bruna Cusí) y su prima Ana (Paula Robles) de 3 años. La película abarca el tema de la muerte porque es el desencadenante de la historia, pero no es el tema principal. Lo importante es cómo Frida se adapta al nuevo cambio, a su nueva familia. De vivir en la ciudad a correr y jugar por el campo.

 

Todas las escenas del film dan una sensación de naturalidad y color increíbles, de esa forma creo que nos hacen entender que cuando eres pequeño y pierdes a tus padres claro que te duele, pero sigues siendo un niño y pese a los cambios surgidos tienes la necesidad de jugar, pasártelo bien y sentirte querido por los mayores que te rodean.

Algo curioso es la primera escena y la última de la película. Durante la hora y media no se ve ningún llanto de Frida por la muerte de su madre o el dolor que siente, y en la primera escena se hace referencia a eso. Frida juega al escondite inglés mientras se ven los fuegos artificales y un amigo que está jugando con ella le dice “¿y tú porque no estás llorando?”. En la última escena, sin embargo, se combina perfectamente el estado de alegría en los juegos de las niñas con su padre después de bañarse y de repente, la niña de espaldas consigue sacar afuera todo lo que tenía guardado. Eso sí, yo pienso que los motivos son tanto de tristeza por el dolor que lleva, tanto como por la alegría que siente al verse integrada en su nueva familia y sentirse querida por su papá, su mamá (como ella los llama) y su hermana.

Todo el montaje escénico es muy natural y las escenas como tal también, las localizaciones eran reales -no eran decorados- y ni siquiera las niñas se han leído el guion. Cuenta Carla que había muchas cosas improvisadas en el momento antes de rodar la escena. Ella comentaba con las niñas la idea que tenía de esa escena pero si a ellas se les ocurría otra cosa que quisieran se podía cambiar. Porque Carla quería que todo fuera espontáneo e innato, y el poder de los niños es ese, que son sinceros y muy sencillos.

Sin duda, creo que están más que merecidos todos los premios que se llevó este primer largometraje de Carla Simon y los festivales en los que fue acogida. Es una historia que comienza con un motivo triste para la protagonista pero que cuenta el cómo se va haciendo su nueva historia y cómo va asimilando los nuevos sentimientos – celos, enfados, tristeza, alegría – que le suceden. Es un film contada de una forma bella estéticamente y plasmada en un guión natural y perfecto, donde predomina los gestos de los actores, que consiguen hacerte emocionar y reírte con una simple escena de juegos.

Nota: 10/10 

Ana García

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